Llevé a Niall por las diferentes
calles de la ciudad hasta que llegamos al mirador. Bueno, yo le llamaba así,
pero en realidad solo era una colina con un gran árbol, un banco de madera
viejo y una pequeña fuente desde donde se veía casi todo Wolverhampton.
-Bueno, aquí está el mirador.-Dije
yo sonriendo. Era mi lugar favorito, incluso por encima del desván de Beatties.
Era mi pequeño secreto, algo que yo descubrí y donde pasaba las horas muertas
cuando era más pequeña. Bueno, aún seguía yendo allí a veces, pero siempre
sola. Ni siquiera Barbie lo conocía.
-Vaya… Es genial. ¿Cómo es que no
lo conocía?-Contestó Niall poniendo las manos por detrás de su nuca.
-Solo yo lo conozco.-Sonreí
satisfecha, y añadí:
-Considérate un afortunado Niall.
-Sé que lo soy. Los irlandeses
tenemos mucha suerte, ¿sabes?-Dijo convencido.
-¿Ah sí?-Respondí enarcando una
ceja.- No lo creo. Mi padre era irlandés y no he heredado ni un poquito de su
buena suerte.
-La suerte no se hereda, la creas
con tus actos. Se llama Karma.-Niall me guiñó un ojo y se sentó en el banco.
Ese era el problema, el karma me
odiaba, me ha odiado todos estos años y me seguirá odiando toda mi vida, pensé
para mí. Imité a Niall y me senté a su lado.
-¿Hace mucho que eres amiga de
Barbie no?-Me preguntó de repente.
-Sí, desde pequeña. Fue, es y
será mi mayor apoyo. Solo ella estaba conmigo cuando…-Me callé cuando noté que
mis ojos empezaban a humedecerse y una lágrima furtiva corría por mi mejilla.
-Oye… ¿estás bien?-Dijo Niall
posando su mano sobre mi hombro.
-No, no estoy bien.-Contesté. No
iba a seguir mintiendo sobre lo que sentía. En ese momento me daba igual que me
viera llorar, era lo que necesitaba. Soltar todo el dolor, rabia y miedo que
había tenido durante tantos años, deshacerme de ellos a través de mis llantos.
No encontraba otra manera de hacerlo que no fuera esa.
-Ey, ey… No, no llores.-Niall me
abrazó y retiró suavemente las lágrimas que caían por mis mejillas.- ¿Qué ha
pasado? Cuéntamelo pero, por favor, deja de llorar, no lo soporto.
Yo seguía llorando, intenté
hablar pero lo único que salía de mi garganta eran sollozos y sonidos
guturales. Mientras Niall no paraba de acariciarme el pelo y suplicarme que
parara de llorar.
-Gin, en serio, no puedo verte
así, dime qué te ha pasado y… Puedo ayudarte a solucionarlo.-Me levantó
suavemente la barbilla hasta que me encontré con sus cristalinos ojos azules, y
solo entonces el río de lágrimas que salían de mis ojos cesó, dejándolos
enrojecidos y cubiertos de una capa brillante y transparente. Niall sonrió
tímidamente y me dijo:
-Así está mejor. Ahora dime qué
te ha pasado.
Me sorbí los mocos y me limpié
los restos de lágrimas con la manga de mi chaqueta. Inspiré hondo y comencé a
contárselo.
-Bueno, en realidad todo empieza
hace once años.-Niall giró la cabeza confunso y seguí explicándoselo.-Mi padre
Vince nos abandonó a mi hermano Jeff, mi madre y a mí y se fue de nuevo a
Irlanda con su amante. Nos costó mucho salir a delante, teníamos que pagar los
gastos de la casa, las comidas, el colegio de los dos… Lo pasamos bastante mal.
Luego, hace unos seis años la gente empezó a meterse conmigo. Al principio solo eran bromas pesadas, tonterías…
Juegos de niños como lo llamaban los profesores. Pero fue a más. Palizas, notas
amenazantes, insultos, humillaciones… De todo. Llegó un momento en que me
encontraba completamente sola, ni siquiera mi hermano me hablaba por miedo a
que le pasara lo mismo, fue un auténtico infierno.-Hice una pausa para tragar
saliva y continué.- Entonces llegó Barbie, la cosa se suavizó pero la gente
seguía odiándome. Era la única persona que me apoyaba y defendía, era la
hermana que nunca tuve, la razón por la que seguía luchando, sabía que al menos
a una persona en el mundo la importaba y eso me ayudaba mucho… Me detuvo varias
veces cuando intenté… Hacer una locura. Siempre decía que estaba bien cuando en
realidad no lo estaba. Estaba destrozada por dentro, me sentía una mierda, no
tenía ganas de nada…. Tuve que madurar antes de tiempo, hacerme fuerte, pasar
de ser la mosquita muerta a la que todo el mundo pisoteaba a la chica borde e
impenetrable a la que no la importaba nada. Eso me pasa, que yo no soy así,
ellos me obligan a serlo.
-Oh dios Gin… Lo siento muchísimo
en serio… No debería haberme metido.-Dijo Niall mordiéndose el labio inferior.-
Te prometo una cosa. Yo siempre estaré ahí para ti, para todo, como hizo
Barbara. Nunca más estarás sola, a la gente la importas, a tu hermano, a tu
madre, a Barbie… A mí me importas.-Niall sonrió y me tendió la mano.- ¿Qué me
dices?
-¿Lo prometes?-Dije con algo
de desconfianza.
-Lo prometo.
Le miré a los ojos, esos azules
ojos que reflejaban sinceridad, aportaban confianza y hacían que mis ganas de
llorar cesaran. Sonreí inconscientemente y estreché su mano con fuerza, por lo
que él sonrió también.
-Gracias Niall.
-No tienes que darlas, es lo que
hacen los amigos, ¿no?
-¿Somos amigos?-Respondí
torciendo la cabeza.
-Solo si tú quieres.
-¿Un amigo irlandés que cuida de
mí?-Dije sobreactuando.-Claro, por qué no.-Los dos reímos. Niall se levantó del
banco repentinamente y dijo:
-Bueno, ¿vamos a comer algo?
Tengo hambre.-Se tocó la tripa e hizo un puchero.
-Pobre duende, te compraré un
helado.-Bromeé a la vez que me levantaba.
-¿Sólo uno?
-No te pases, no tengo tanto
presupuesto.-Saqué mi cartera, con unas cuatro libras dentro de ella y se la
enseñé.
-Bueno, un helado está
bien.-Niall se encogió de hombros y se dispuso a irse del mirador.
-Espera Niall.-Le detuve posando
mi mano sobre su hombro. Se giró hacia mí e hizo un gesto para que hablara.- No
puedes enseñar este lugar a nadie, ¿vale?
Niall asintió con la cabeza y me
dedicó una sonrisa, haciéndome ver que podía confiar en él. Yo le devolví la
sonrisa, a la vez que me agarraba de su
brazo y bajábamos colina abajo hacia el centro de la ciudad.
***
Fuimos a Vips a por un helado y
aprovechamos para pensar ideas para el aniversario de Barbie y Zayn.
-Podría preparar un picnic en West
Park, ¿no? A lo película americana de los años ochenta.-Dijo Niall llevándose
una cucharada de su helado de chocolate a la boca.
-Posible idea, no es muy ñoña,
está bien.-Contesté yo apuntándola en un papel.-También podrían hacer una
excursión a algún sitio, podría ayudar a Barbie a pagar un bus para que se
fueran a la costa. ¿Te parece?
-No paguéis el bus, mi padre
tiene una caravana antigua, caben de sobra y se la puedo pedir prestada. O
cogerla directamente.-Añadió sonriendo ampliamente.
-Buena idea, excursión en
caravana, perfecto para aniversarios, bodas y bautizos.-Dije poniendo voz de
comercial de tele-tienda.
-Idiota, es una buena idea y lo
sabes.-Contestó señalándome con la cuchara.
-Lo es Niall, claro que lo
es.-Comí un poco de mi helado y me quedé pensativa. Habíamos recopilado
bastantes ideas, suficientes diría yo. Barbie podría apañárselas y seguro que a
partir de las que habíamos ideado nosotros se le ocurrían muchas más.
-Bueno.-Dije tras mirar la
lista.-Creo que nuestro trabajo está acabado. Termínate el helado y vamos a
casa.
Niall acabó su helado rápidamente
y se levantó de la mesa.
-Guau, he dicho que te lo acabes
no que lo engullas.-Dije entre risas. Me comí la última cucharada de mi helado
y me levanté cogiendo mi hoja y dejando lo que debíamos encima de la mesa antes
de salir de allí e ir hacia mi casa.
-Gracias por el día, bueno, la
tarde que hemos pasado.-Comentó Niall cuando estábamos en la puerta de mi casa.
-Gracias a ti duende. En serio,
por todo.-Respondí sonriendo.
-¿Por escucharte, gorronearte un
helado y ayudarte con el aniversario? Eso lo hago todos los días, no me des las
gracias.
-Te las doy si te las mereces.
-Nope.
-Sí, cabezota.
-Mucho.-Rio y me dio un
abrazo.-Mañana te veo en el insti, no te escondas pelirroja.-Me frotó la cabeza
cariñosamente, me dio un beso en la mejilla y se dio la vuelta para desaparecer
calle abajo, silbando una melodía alegre, hasta desaparecer de mi vista. Desde
luego ese chico era genial, me entendía como nadie, era como yo. Era mi alma
gemela.
FIN DEL CAPÍTULO 6
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