Entré corriendo a mi casa, cogí
una manzana de la nevera y subí a mi habitación, cogí el teléfono y llamé a
Barbie.
-¡Barbie! Te tengo que contar,
¡ha sido genial! Ah y me tienes que dar los deberes, bah, da igual, nunca los
hago. ¡Ya se aceptar cumplidos! Liam es genial, hemos…
-¡Gin! Ya, relajación por dios.
Ahora cuéntamelo despacito, en orden y que yo me entere.-Dijo mi amiga
cortándome.
-A ver, he ido pronto al
instituto como me habías dicho. Y Liam y yo nos hemos ido al skate park, porque
quería que le enseñara a bajar las escaleras. ¿Todo bien?
-Perfecto, sigue.
-Total, que no he ido al
instituto en toda la mañana, supongo que te habrás dado cuenta pero bueno.
Luego Liam me ha enseñado a aceptar cumplidos, por eso te ha llamado.
-¿Para qué aprendieras?
-Sí, me ha llamado guapa y yo le
he dicho que no, me ha dicho, ¿te lo demuestro? Y yo le he dicho, vale, y por
eso te ha llamado preguntándote si era guapa. Gracias por cierto.
-Flipo, te está tirando los
tejos, y de nada. Bueno sigue.
-Y luego hemos ido al Beatties,
ha cambiado un montón, hacía años que no iba. Bueno, me ha llevado a un desván
que en realidad era el tejado del Beatties, y lo vamos a remodelar para hacerlo
como nuestro sitio secreto. Pero cállate que se supone que no se lo puedo
contar a nadie. Siéntete importante.
-Aquí hay tema pero vamos.-Dijo
riendo mi amiga.
-Bueno, ¿por qué no?-Dije
inconscientemente.
-Oh dios, ¿te gusta? Yo me
muero.-Soltó tras carcajearse de mí.
-No tiene gracia.
-Ya lo sé idiota, ¿pero Liam? ¿En
serio? Sólo le conoces desde hace dos días si llegan.
-Me da igual, es perfecto, es
más, es perfectísimo.-Dije suspirando.
-Bueno, ya lo sabe ¿no? No sabes
ocultar las cosas, ni mentir. Asúmelo.
-Sí que sé. Pero no se ha dado
cuenta todavía, y no me gustaría que lo hiciera.
-¿Por qué?
-Porque no. Va a pensar que soy
una loca obsesionada.
-Es que lo eres.
-Barbie, en serio. Le quiero y no
quiero estropearlo diciéndole lo que siento.
-¿Por qué ibas a estropearlo? ¿Y
si también le gustas?
-No creo que le guste, lo ha
dejado muy claro esta mañana cuando he ido al instituto.
-No exageres Gin.
-“Supongo que será una broma,
pero me dijo que estabas enamorada de mí. ¿Te lo puedes creer? Tú y yo, qué
locura.” Esas eran sus palabras textuales.
-Oh vamos… Seguro que después de
los del Beatties ha cambiado de opinión.
-O tal vez no, que es lo más
probable.-Barbie se quedó callada, así que la pregunté:
-Y tú, ¿qué tal con Zayn?
-Genial, después del insti me ha
acompañado a casa y hemos estado hablando y tal… ¿Sabías que dentro de cinco
días cumplimos cinco meses?
-Eso es genial, ¿vas a preparar
algo?
-Supongo, pero no sé qué hacer…
¿Me ayudarás no?
-Por supuesto, voy a ir pensando
ideas, mañana te las llevo al instituto.
-Vale, yo te dejo que tengo que
ir a comer, te quiero y gracias por ayudarme.
-Y yo a ti Barbie, chao.
Colgué a Barbie y me quedé
tumbada en la cama durante un rato, con el móvil pegado al pecho.
Estaba pensando en lo que me
había dicho Barbie, ¿en serio sería mejor decírselo? No, no era buena idea. ¿Y
si no le gustaba? No podía arriesgarme a decírselo y quedar como una estúpida
si él no me correspondía.
-Ginger, te estamos
esperando.-Dijo una voz desde mi puerta. Me incorporé y mi hermano Jeff estaba
allí apoyado, con los brazos cruzados, examinándome con la mirada.
-Voy.-Dejé el móvil encima de mi
cama y me levanté.
-Hoy no has ido a clase.-Me dijo
cuando pasaba por su lado.
-No se lo digas a mamá, o yo me
chivo de lo del skate park.
-Te odio.
-Y yo a ti cariño.
Bajé las escaleras, fui a la
entrada y cogí el sobre con el dinero del concurso que había ganado de mi
sudadera, fui a la cocina y me senté en mi sitio en silencio.
-¿Qué tal te ha ido en el
instituto Gin?-Dijo mi madre mientras servía una ración de macarrones a cada
uno.
-Bien, bien…-Me metí una
cucharada a la boca y seguí comiendo.
-¿Y a ti Jeff?-Dije de nuevo
dirigiéndose a mi hermano.
-Nos han dado la nota del examen
de Lengua…-Dijo bajando la cabeza. Seguro que había suspendido.
-¿Y bien?-Contestó mi madre
levantando una ceja.
-6´75, he aprobado.-Soltó
levantando de repente la cabeza y sonriendo ampliamente. Capullo.
-Genial Jeff, pero tienes que
subirla.
-Mamá.-Dije sacando el sobre de
debajo de la mesa y pasándoselo.- Esto es para ti.
-¿Qué es Gin?-Contestó examinando
el sobre sin abrirlo.
-Es para ti, una ayuda.
Abrió el sobre y sacó el dinero,
con los ojos abiertos como platos y empezó a contarlo.
-Gi…Ginger… Son 3.000 libras…
¿Cómo…?-Soltó más que estupefacta.
-Una competición de skate. La
gané.-Contesté encogiéndome de brazos y sonriendo.
-No puedo, es tuyo, gástatelo en
lo que quieras.-Soltó mi madre devolviéndome el dinero.
-Mamá, somos una familia, aquí
ayudamos todos ¿vale? Así que coge el dinero, nos va a venir bien.
-Gracias Ginny, de verdad.-Se
levantó de la silla y me dio un largo abrazo. Mi hermano Jeff tosió y dijo:
-Me parece muy bien que la
abraces, pero me hace sentir que es tu favorita.
-Eres idiota Jeff, mamá nos
quiere igual. Madura un poco.-Dije secamente mientras me apartaba de mi madre.
-Mi niño se pone celoso.-Soltó mi
madre sonriendo.-Sabes que te quiero mucho. Y hablando de querer.-Añadió
mirando el reloj de la pared-Mi jefe querrá que esté en el trabajo en veinte
minutos. Tengo que irme a trabajar, lo siento mucho, os quiero.
Nos dio un beso en la mejilla a
los dos, dejó su plato en el fregadero, cogió su chaqueta y salió por la puerta
sin darnos tiempo a despedirnos.
-¿Vas a ir al skate park esta
tarde?-Me preguntó Jeff terminándose su plato y dejándolo en el fregadero.
-No creo, tengo cosas que
hacer.-Mentí. En realidad no tenía nada que hacer pero no me apetecía volver
por allí si no sabía a ciencia cierta si iba a estar Liam.
-Vale.-Dijo encogiéndose de
hombros.-Yo me voy a casa de Mark, así vamos directamente al skate park.
-Vale.-Terminé mi plato, recogí
la mesa y subí a mi habitación tras despedirme de mi hermano.
Cogí un papel y un boli y me
senté con las piernas cruzadas sobre la cama, pensando en las ideas para el
aniversario de Barbie y Zayn.
Esto era ridículo, planeando un
aniversario que ni siquiera era mío, me sentía estúpida. No, me sentía sola. Yo
no tenía aniversarios, ni nada, nunca los había tenido. Pero era normal, ¿de
verdad alguien querría salir conmigo? La chica rara, la borde, la única que no
parece una muñeca perfecta, yo.
Estaba escribiendo las ideas
cuando un par de gotas cayeron sobre el folio, como dos cascadas llenas de
sentimientos, de dolor. De mucho dolor.
De repente suena mi móvil, me
limpio las lágrimas y me sorbo los mocos; después, contesto.
-¿Sí?
-Hola Gin, ¿qué tal?-Dijo una voz desconocida.
-Hola Gin, ¿qué tal?-Dijo una voz desconocida.
-¿Quién eres?
-Ah, perdón, soy Niall. ¿Te pillo
ocupada o algo?-Niall, cómo no haber reconocido su adorable acento irlandés.
-No, no estoy haciendo nada.
¿Quién te dio mi teléfono?
-Barbara, se lo pedí yo. ¿Te
importa?-Joder, qué confianzas se cogía este chico.
-No, no pasa nada. ¿Cómo así me
has llamado?-Dije algo sorprendida.
-Era por si querías ir a dar una
vuelta o algo. ¿Te apetece?
¿Mejor que estar en casa? Pensé
para mí. Bueno, si salía con gente me ahorraría las lágrimas, así que le dije:
-Claro, ¿quedamos en el instituto
en una media hora?
-Ni te molestes, estoy en la
puerta de tu casa.
-¿Qué?-Me levanté de la cama de
un salto y bajé corriendo las escaleras, abrí la puerta y, efectivamente, allí
estaba Niall, con una sonrisa de oreja a oreja y el móvil en la mano.
-También me dio tu
dirección.-Dijo guardándose el móvil en el bolsillo.- ¿Vamos?
-Dame…5 minutos, espera en el
salón.
Abrí la puerta del todo para que
pasara, le guié hasta el salón y subí a mi habitación para peinarme un poco y
coger mis zapatos. Aproveché para lavarme la cara y bajé corriendo al salón.
-Ya está.-Dije mientras me
calzaba mis Vans apoyada en el marco de la puerta.
-Bueno, ¿dónde quieres que
vayamos?-Respondió Niall sonriente.
-Eh… No sé, pero a cualquier
sitio menos el Beatties.
-¿No te gusta el Beatties?
-Preguntó abriendo la puerta de mi casa y dejándome pasar.
-Sí, pero he estado esta mañana.
-Si teníamos instituto.-Niall
enarcó una ceja, confuso.
-Ya, pero me he ido por ahí con
Liam, quería que le enseñara cómo saltar las escaleras.
-¿Y ha aprendido?
-Soy buena profesora, por
supuesto que ha aprendido.-Dije riendo.
-Podrías enseñarme también a mí.
-No gracias, no más clases por
hoy.
Comenzamos a reírnos como idiotas,
como mejores amigos, esos amigos que únicamente ellos saben cuál es el
porqué de sus risas.
-Bueno, ¿dónde estamos
yendo?-Pregunté tras el ataque de risa que había sufrido.
-No sé, te estaba siguiendo a ti.
¿Dónde vamos?
-No sé, yo te estaba siguiendo a
ti.-Me encogí de hombros y añadí:
-¿Vamos al mirador?
-¿Hay mirador?-Preguntó Niall
entornando los ojos.
-Sí, ¿no lo sabías?
-¿Tengo pinta de saberlo?-Rio de
nuevo.- Anda, llévame, ahora tengo curiosidad.
-Está bien, vamos irlandés.-Le
dije tendiéndole la mano. Dibujó su adorable sonrisa en los labios y me dijo:
-Gracias profe.
FIN DEL CAPÍTULO 5
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