domingo, 29 de septiembre de 2013

CAPÍTULO 4: PERDONE, PERO USTED ME ENCANTA



Llegamos al Beatties y Liam se bajó de la moto, me bajó rápidamente y prácticamente me arrastró dentro. Guau, sí que había cambiado desde la última vez que fui allí. En realidad ni me acordaba de cuándo fue la última vez, pero supongo que sería con unos siete u ocho años.
-Te dije que no lo sabías todo sobre el Beatties.-Comentó Liam viendo mi cara de asombro mientras pasábamos por las diferentes tiendas y restaurantes que había dentro.
-Hacía mucho que no pasaba por aquí.
-Ya se ve. Ven, te voy a enseñar un sitio que solo conozco yo.-Dijo mientras agarraba mi mano de nuevo y me llevaba hacia unas escaleras de emergencia.
-¿Dónde vamos?-Pregunté mientras subíamos.
-Ya lo verás.
Me mantuve en silencio durante ese corto trayecto, en el que pasamos por recovecos escondidos, a través de puertas chirriantes y oxidadas, hasta llegar a una especie de sótano lleno de cajas polvorientas, papeles y demás. En frente de nosotros había un ventanuco que alumbraba parte de la habitación. Me acerqué allí y descubrí que estábamos en el tejado del Beatties, desde donde se veía todo el barrio.
-Guau, es… ¿Cómo lo descubriste?-Pregunté asombrada sin poder dejar de mirar a través de la ventana.
-Antes me pasaba las tardes aquí, es un buen sitio para pensar y estar en silencio.
-Y para acumular cosas.-Contesté mientras me giraba hacia una caja y la abría lentamente.
-Aquí dejaron todo el material de las antiguas tiendas de aquí. Es como un almacén, pero ya nadie lo utiliza.
-Tú sí.-Cogí un marco de plata lleno de polvo de aquella caja y pasé la mano por el cristal.
-Y ahora tú también.-Sentí la respiración de Liam sobre mi cuello, lo que hizo que me estremeciera.
-¿Se lo puedo contar a alguien?-Dije tragando saliva y apretando el marco con las manos.
-Será nuestro pequeño secreto. ¿Vale?-Respondió susurrando.
-Va…Vale.-Estaba temblando, tener a Liam a esa distancia de mí, en un sitio que solo nosotros dos conocíamos, solos y prácticamente a oscuras me asustaba. Y me encanta al mismo tiempo.
-Tengo una idea.-Dijo alejándose de mí.
-¿Qué idea?-Me giré y dejé el marco encima de la caja.
-¿Y si recogemos todo esto y lo convertimos en algo más… acogedor?-Pude apreciar su sonrisa a pesar de la oscuridad del cuarto, lo que me hizo sonreír a mí también.
-Creo que primero tendríamos que limpiar todo este polvo.-Dije pasando dos dedos por encima de la ventana, haciendo que se quedaran grises, y se los enseñé.
-Buena idea. Voy a por unos trapos y un plumero.-Señaló colándose por el hueco que había como entrada a aquel lugar.
-¿Dónde los vas a coger?-Pregunté hurgando en otra caja y sacando una linterna sin pilas.
-¿En una tienda de limpieza?-Contestó mientras terminaba de colarse y desaparecía de mi vista.
Estaba eufórica, y asustada al mismo tiempo. No podía creerme que estuviera a solas con mi amor platónico en un desván, a oscuras y sin nadie que nos molestase. Me asustaba la idea y al mismo me parecía perfecto. Pero, ¿cómo reaccionaría si se volvía a acercar a mí de la forma en la que lo había hecho antes? Me había puesto a temblar, y me apuesto lo que sea a que lo había notado.
Intenté relajarme poniéndome los cascos con “Teenage Dirtbag” mientras inspeccionaba las demás cajas, repletas de objetos de plata, ropa, herramientas y todo tipo de cosas, nos vendrían muy bien para la reforma.
Agrupé todos los objetos útiles en la caja vacía más grande que encontré tras quitarles el polvo con una sábana blanca, que antes cubría un sofá viejo.
Estaba tan absorta limpiando cosas mientras escuchaba y cantaba la música a todo volumen que no me di cuenta de que Liam había vuelto y me estaba observando hasta que le escuché reírse. Me quité rápidamente los cascos y cerré la boca.
-Cantas muy bien.-Dijo sentándose en el suelo frente a mí.
-No can…-Iba a rechazar el cumplido cuando Liam levantó la ceja, así que me limité a decir “gracias” con una sonrisa tonta en la cara y seguí limpiando objetos.
-Veo que has encontrado varias cosas útiles.-Continuó cogiendo una linterna de encima de la caja.-Lástima que no tenga pilas.
-Ya, mañana las traigo.-Contesté dejando el jarrón que estaba limpiando y cogiendo una llave inglesa.
-¿Ah, que vamos a volver mañana?
-¿No quieres?
-Sí, por supuesto, pero pensaba que tú no.
-Pues ya ves…
-Bueno, voy a ir limpiando un poco el polvo de… Todo.-Dijo mirando a su alrededor.
Cada uno continuamos limpiando las cosas durante varias horas, hasta que lo dejamos todo sin una mota de polvo.
-Hacemos buen equipo.-Me dijo Liam tirando el plumero empolvado de gris y el trapo al suelo, y sentándose en el sillón viejo.
-Sí, cuando acabemos con esto va a ser genial.-Comencé a decir mientras visualizaba cómo podría quedar ese antiguo desván.- Allí. -Dije señalando una esquina.-Irá un lámpara que alumbrará todo el desván. Al lado de la ventana irá una mesita con… cosas. Y aquí, en el sofá, pondremos unos cojines y una sábana bonita por encima. Y para decorar colgaremos lucecitas redondas por el techo.-Hice una pausa y añadí.-Podríamos traer una estufa y mantas para el invierno. Por si hace frío.
-Me parece una idea fantástica Gin.-Contestó sonriente.
-Lo siento si te he aburrido, mi cerebro, que se monta sus historias y luego suelto tonterías.-Dije bajando ligeramente la cabeza.
-A mí me encantan tus tonterías. Son unas tonterías interesantes.
-Gracias.-Sonreí.-Por fin he aceptado un cumplido.
Liam se echó a reír, con esa risa tan adorable y dulce que tiene, y que hizo que me derritiera por dentro.
-Se está haciendo tarde.-Dijo tras terminar de reírse, y se levantó del sofá.-Tu hermano estará preocupado, será mejor que te lleve a casa.
-¿Mi hermano, preocupado? ¿Por quién le tomas?-Contesté riendo. Me levanté y me sacudí mis pantalones rojos.
-Anda vamos.-Liam pasó por el hueco de la entrada y yo le seguí. Salimos del desván en un abrir y cerrar de ojos y aparecimos en un Beatties más luminoso y lleno de gente.
-Espera aquí, tengo que coger una cosa.-Soltó Liam mientras me dejaba parada en frente de la salida y se iba corriendo entre la gente.
Esperé durante unos minutos y como vi que no volvía salí al aparcamiento y me apoyé en su moto. Al poco rato vi a Liam salir con una cajita en la mano y buscarme con la mirada por el aparcamiento, en cuanto me vio sonrió y vino con paso rápido hacia mí.
-Te dije que me esperaras allí.
-Estabas tardando mucho, igual te robaban la moto.-Respondí mordiéndome el labio.
-Bueno, da igual. Esto es para ti.-Continuó dándome la cajita que llevaba en la mano.
-Ohh, que majo.-Dije sonriente mientras la abría, y descubría que eran unas pilas AA para la linterna.-No hacía falta que me regalaras pilas.-Añadí poniendo cara de sorpresa.
-De nada.-Contestó encogiéndose de hombros.- Ya tenemos otro paso dado en nuestra súper reforma.
Sonreímos como niños pequeños a los que les acababan de regalar una piruleta, sin darnos cuenta, felices y sin nada que pudiera ponernos de mal humor en aquellos momentos.
-Bueno, te llevo a casa Ginger.-Dijo finalmente Liam subiéndose a la moto.
-Puedes llamarme Gin.
-Está bien, Gin.
Me senté en la moto y cuando me di cuenta ya estábamos en mi casa. Me bajé sin muchas ganas de la moto y me planté frente a Liam antes de entrar.
-Gracias por traerme. Y por lo del desván. Y las pilas. Y los cumplidos.-Sonreí tímidamente.
-De nada, gracias por las escaleras. Y la idea del desván. Y bueno, todo.
-Da nada, supongo.
Nos quedamos en silencio. ¿Y ahora que hacía? ¿Le besaba en la mejilla? ¿Me iba sin decir nada? ¿Le decía que me encantaba? Obviamente no iba a hacer lo tercero, pero me encantaría que lo supiera.
-Bueno… Nos vemos mañana, ¿no?-Dijo Liam de repente.
-Sí, claro. Y podemos ir al desván, llevo algunas cosas en la mochila y después del instituto… Podríamos ir.
-Perfecto, te veo allí.-Liam se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla, sonrió y se fue en la moto a toda velocidad.
-Me encantas…-Susurré mientras me tocaba la mejilla con la mano y sonreía como una tonta. Enamorada de él, hasta los huesos.
FIN DEL CAPÍTULO 4

No hay comentarios:

Publicar un comentario