viernes, 20 de septiembre de 2013

CAPÍTULO 2: INESPERADO


Salimos por la puerta de clase y dejo que Barbara me guíe a través de la ciudad, por sitios desconocidos hasta llegar a un parque con rampas de skate y barandillas, donde un montón de chicos están haciendo piruetas, mientras otros estaban con la música a tope gracias a los subboocers en sus coches tuneados. Y allí están, sentados en el capo de un descapotable rojo, bebiendo botellines de cervezas y riendo. No pinto nada allí, todo ese rollo de niños cools no era de mi estilo, no podía.
-¿Estás bien?-Me dijo Barbie mientras nos acercábamos lentamente. Tragué saliva y añadí:
-Sí. Espero que sea rápido.
-No es una matanza, es una reunión de amigos. Disfruta, bebe, pásalo bien, y si algo no te gusta me lo dices y nos vamos.
-Vale.-Dije mientras sentía cómo la lengua se secaba poco a poco y miles de preguntas pasan por mi mente: ¿Y si no les gusto? ¿Y si me toman como la chica rara de siempre? ¿Y si todo sale mal y Barbara deja de hablarme? ¿Y si me quedo sola otra vez?
Todas estas preguntas desaparecieron cuando noté que alguien me agarraba el hombro.
-Tus apuntes de física.-Me dijo Louis mientras me tendía con una mano los apuntes y me rodeaba los hombros con la otra. Cuando los tuve en la mano, Lou silbó y dijo:
-Bueno chicos, esta es Ginger, la mejor amiga de mi prima, es nueva en esto así que tratadla bien.
-Espera… ¿Nueva en qué?-Le susurré a Louis bajo la atenta mirada de los presentes.
-Las competiciones de skate, ya sabes, dan recompensas.
-Pues no lo sabía, pero está bien haberme informado antes de participar.
-Sí. Hale, preséntate ante los demás, seguro que les caes bien.-Añadió guiñándome un ojo y soltándose de mí.
Me acerqué tímida a la gente que había allí.
Había un chico muy atractivo de ojos verdes y pelo rizado con una sonrisa muy bonita, pero no se podía decir que me gustara. Luego había otro chico rubio de ojos azules con acento raro, aunque lo reconocí al poco tiempo, era irlandés. Luego estaban Lou, Barbie, Zayn y otra chica rubia de ojos azules que estaba abrazada al chico de rizos, serían novios.
-Ho…Hola chicos-Dije saludando con la mano.
Al instante el chico rubio se levantó y vino a darme dos besos y un abrazo, la verdad es que me quedé súper cortada, y seguramente me pusiera colorada porque empezó a reírse, miró al de rizos y dijo:
-Mira Harry, otra que no se resiste a los encantos de un irlandés.
-No te lo flipes tanto Niall, ¿qué tal?-Dijo Harry, el de rizos, saludándome con la mano mientras sonreía.
-He estado mejor, pero tener a un irlandés abrazándote no está nada mal.-Dije mirando a Niall de reojo, que me soltó al instante y me pidió perdón.
-No pasa nada.-Le dije.- Es mejor que un “Qué pasa tete” como saludo inicial.
Harry, Niall y la chica rubia se rieron y luego la chica se levantó, me dio dos besos y se presentó, a ella y a todos en realidad:
-Me llamo Brooke, y estos son Harry, Niall, Zayn…
-A Zayn, Lou y Barbie les conozco.
-¿Barbie?-Preguntó Niall.
-Sí, Barbara, es un diminutivo-Contesté sonriendo.
-Es chulo, ¿te puedo llamar Barbie?-Dijo Niall dirigiéndose a Barbara.
-No, solo Gin me llama así.
-¿Gin? ¿Cómo el alcohol?-Dijo Harry sacándome la lengua.
-Idiota, eso es Gin-tonic.-Respondí sin poder evitar sonreír.
En ese momento oí como una voz algo aguda gritaba mi nombre, me giré y vi a mi hermano Jeff viniendo hacia mí en una bici a toda velocidad.
-¡Eh Ginger! ¿Qué haces aquí?-Me preguntó Jeff parando la bici.
-Podría preguntarte lo mismo, enano.-Dije encarando una ceja.
-Ya, pero yo he preguntado primero.
-Barbara me ha invitado a dar una vuelta. Tú deberías estar en casa, me voy a chivar.
-¡No!
-¿Qué haces aquí?
-Intentar ganar algo de dinero.
-Ya, pues me voy a presentar yo también…
-¡Gin! –Dijo Barbie, acercándose a mí e interrumpiéndome-. Acaba de llegar Liam, otro de la pandilla, ven que te le presento.
-Adiós enano.
-Adiós boba.
Nos acercamos a los chicos y… Dios… Ahí estaba el tal Liam. Madre mía, qué guapo, qué fuerte, qué… argg, malditamente inalcanzable.
-Liam, esta es mi amiga Ginger. Gin, este es Liam –dice Barbie para presentarnos.
Nos damos dos besos y un escalofrío me recorre el cuerpo. Qué ojos… madre mía, como mares de chocolate. Y a mí me gusta mucho el chocolate.
-¿Te vas a presentar?
-Sí, voy a probar.
-Genial, pues te deseo mucha suerte, la necesitarás, yo también compito –y me tiende la mano a la vez que sonríe pícaramente, eso me mata.
-Ja. Ja –digo irónicamente-. Créeme que no la necesitaré, precisamente, porque tú compites –digo, me golpeo la trenza y me doy media vuelta, rechazando su mano.
En ese momento, me pongo coloradísima, y veo que mi hermano me está observando.  Barbara se acerca a mí, pero yo mantengo vigilado a mi hermano, que se acerca despacio a Liam… Ay qué guapo es. Me asusta lo que mi hermano pueda hacer, por tanto digo:
-¡Jeffrey! ¡Ven!
-¡Luego!
Se pone a hablar con Liam.
-Barbie, creo que mi hermano va a cagarla.-La digo mirando de reojo a ambos dos.
Efectivamente, a los dos segundos, ambos me miran, Jeffrey me guiña un  ojo y Liam está sonrojado. Ignoro a los dos, cojo un skate y me dirijo a las pistas. Giro la vista hacia mi hermano y veo una sonrisa de satisfacción en su rostro. Lo iba a matar.
De repente el sonido de un megáfono se inmiscuyó en mis pensamientos, dando por empezado el concurso de skates. Pensaba ganar, aunque solo fuera por dejar a Jeff en mal lugar.
El chico que presidía la competición no era muy bueno, se cayó varias veces, y eso hizo que me pusiera algo nerviosa. No tenía práctica, hacía años que no patinaba en un skate y mucho menos en rampas como esas, si llegaba a caerme moriría de la vergüenza.
Cuando me faltaban dos concursantes para poder salir yo una mano se posó en mi hombro, me giré y allí estaba, el chico perfecto del skate: Liam.
-No me has dado la mano.-Me dijo ofreciéndomela de nuevo.
-Dicen que da mala suerte.-Respondo yo tratando de no mirarle esos marrones e hipnóticos ojos que tiene.
-Nunca se sabe, las cosas cambian.
-Me lo vas a decir a mí…
-¿A qué te refieres?-Enarcó una ceja y me miró a los ojos. Me mordí el labio y dije, girándome hacia las pistas:
-A nada, me va a tocar, mucha mierda.-Le dije saliendo hacia la pista principal, sin darle tiempo a contestar.
El presentador, por así decirlo, me preguntó por mi nombre, pero estaba tan nerviosa por lo que pudiera pasar que contesté en voz baja y apenas  lo oyó, por lo que se lo tuve que repetir.
Cuando me dijo que podía salir y demostrar lo que sabía no me lo pensé dos veces y me lancé sobre la pista, dejando que mi cuerpo equilibrara perfectamente el peso del mismo sobre el patín, haciendo que se deslizara con maestría por las diferentes barandillas y rampas del parque, sin terminar de creerme lo que estaba haciendo.
El viento hacía que el pelo se moviera libre y me azotara en la cara, impidiéndome ver. Cuando me retiré el pelo vi que me dirigía hacia un salto imposible ya no podía parar. Todo el mundo se calló de repente cuando yo y mi patín salimos volando por unas escaleras equivalentes a un primer piso.
Cerré los ojos y agarré el patinete con la mano derecha mientras veía la hostia inminente delante de mí, cuando de repente sentí el impacto del asfalto contra las ruedas, que se deslizaron a toda velocidad hasta que recuperé el sentido común y frené antes de estamparme contra una farola. Abrí de nuevo los ojos y escuché a todas las personas del parque gritar mi nombre, aplaudirme y vitorearme como si hubiera hecho algo histórico. En realidad, para mí lo era.
Cogí mi skate y salí disimuladamente de allí, todavía con el shock de lo que acababa de pasar. Fui hacia Barbie, que no paraba de aplaudir y que me abrazó en cuanto me tuvo a su alcance.
-¡Gin eres una genio! ¿Cómo lo has hecho? Pensaba que ibas a caerte y, ¡bang! Caes de pie y sin ningún rasguño.
-Estoy flipando, no sé cómo no me he comido el asfalto.-Dije temblando aún.- Pero ha sido la leche.
-Ginger, tienes un don, llevo haciendo skate desde hace mucho tiempo y no había visto a nadie saltar esas escaleras.-Dijo Harry acercándose a mí mientras me examinaba con la mirada.
-No es para tanto, son solo unas escaleras.-Dije yo mirando a Harry y a Barbie alternativamente.
-No es un salto cualquiera, ni siquiera yo he podido saltarlo.
-Oh, vamos, no exa…-Me giré y vi a Liam con el ceño medio fruncido y el monopatín en la mano.
-No exagero.-sonrió mirando al suelo, subió la cabeza y me dijo:
-Te mereces ese premio, te lo has currado.
-¡Ginger! ¡Eres una roba protagonismo!
-¿Jeffrey?-Me giré hacia el otro lado y ahí estaba mi hermano con la típica gorra de hipster, la BMX y una sonrisa de oreja a oreja.
-Me doy la vuelta un segundo y cuando me doy cuenta veo a Gin, la mejor patinadora del parque, volando por los aires.-Añadió mientras se acercaba a mí y me rodeaba con el brazo.
-Ni siquiera los irlandeses tenemos tanta suerte.-Dijo Niall sonriendo.-Enhorabuena.
-Gracias, la verdad no sé cómo lo he hecho.
-Porque eres mi hermana, por eso lo has hecho.-Dijo Jeff sonriendo.
-¿Qué tiene que ver?
-Que has heredado mi talento para el patinaje.
-No perdona, lo habrás heredado tú que soy más mayor.
-Se nota que sois hermanos.-Dijo Liam mientras se cruzaba de brazos. Y qué brazos, por cierto.
-¿Vamos a ver quién es el ganador?-Dijo Brooke mirándonos a todos.
-Está claro quién va a ganar.-Añadió Liam mirándome. Aparté la mirada y me aferré al brazo de Barbie, fuimos hacia las pistas y nos colocamos en una esquina entre aquel maremágnum de gente que había presenciado y participado en la competición.
Un chico diferente al que había presentado a los concursantes subió a una rampa, y con un megáfono en la mano sacó un papel con varios nombres escritos.
El silencio se hizo de repente, la expectación era absoluta. Miré a Liam, él me miró a mí, y nos perdimos el uno en la mirada del otro, ni siquiera me di cuenta de quién había sido el ganador hasta que sentí que alguien me cogía en volandas, me daba la enhorabuena y me empujaba suavemente hacia la rampa para ir a recoger el premio. La ganadora había sido yo, no me lo creía.
A medida que avanzaba hacia la rampa se oían diferentes gritos de enhorabuena, silbidos… Pero yo sólo oía la voz de Liam con un simple: “Bravo.” Fue suficiente para sacarme una estúpida sonrisa. Recogí el premio, lo levanté y todos gritaron y aplaudieron más alto. Yo, sin aún poder creer que había ganado, disfruté de los vítores gustosamente.
Después de todo aquel revuelo, Barbie se dirigió hacia mí.
-Gin, qué pasada –y me dedicó una de sus preciosas sonrisas-. Me voy con Zayn al West Park, ¿te importa?
Antes de que pudiese responder que me encantaba aquel ambiente, Zayn se apresuró hacia nosotras, cogió a mi amiga en brazos como a un niño pequeño y la besó. Válgame el cielo, pero vaya beso, comencé a sentirme incómoda y carraspeé, haciendo que se separasen.
-Perdona… es que… -se intentó excusar Zayn.
-No, si me encanta que estéis juntos, pero por Dios, a la intimidad.
Los tres reímos.
-Pues eso Gin, que me voy. Cualquier cosa me llamas, ¿sí?
-Sí mamá, intentaré llegar a casa sin que me violen –dije, irónicamente.
-Boba… Te quiero.
Vi cómo los dos tortolitos desaparecían por el horizonte, me di media vuelta y abrí el premio, un sobre que no había abierto aún. Comencé a contar, y a contar, y a contar. ¡Había 3.000 libras! Me quedé alucinada, volví a cerrar el sobre con seguridad suficiente y lo guardé donde yo creía que estaba a salvo. Comencé a andar hacia mi hermano, y vi que estaba hablando con Liam. Madre mía, ¿eso era el amor?
-Jeff, me voy para casa, estoy cansada.
-Yo me quedo, encima de que ganas…
-Si… quieres, yo… te puedo… bueno, ya sabes… acompañar –dijo el chico más mejor del mundo mundial.
Yo me atraganté con mi propia saliva, comencé a toser, y cuando volví en mí, asentí sonriente.
-Gracias.
-Un placer.
Comencé a andar, cogiendo aire para no desmayarme, y Liam dijo:
-Ginger –me giré-. Esto es tuyo, ¿no?
Tenía en la mano el sobre con el dinero.
-¡Sí! –Me apresuré hacia él-. Gracias.
-De nada.
Andamos unos minutos en silencio, cuando él comenzó a decir:
-Bueno y… ¿de qué os conocéis Bárbara y tú?
-Pf… de todo es decir poco, ¿sabes?
-Os queréis mucho ¿no?
-Es la única persona que me ayuda cuando lo necesito, que impide que me hagan daño, que sana mis cicatrices con dulzura.
-Qué profundo.
-Como el subsuelo.-Dije yo sin pensar mucho. Estaba confusa, normalmente no era así de abierta con la gente, ese chico tenía un efecto único sobre mí, y me encantaba.
-¿Sabes? Patinas… Bastante bien.-Dijo Liam mordiéndose el labio inferior.
-¿Solo bastante?-Dije ignorando lo sexy que estaba así y enarcando una ceja.
-Lo suficiente como para ganar una competición.-Respondió mirando para otro lado.
-¿Tú lo hiciste muy rápido no?-Pregunté dándome cuenta de que ni siquiera había visto su exhibición.
-En realidad no lo hice.-Me dijo rápidamente.
-¿Qué? Si eras el mejor patinador del parque.-Dije tratando de imitar su voz mientras sonreía.
-Por lo visto ya no.
Me quedé mirándole, le señalé con el dedo y le dije:
-Te has picado.
-Claro que no. No seas cría.
-No soy cría, tú te has picado.
-Que no.
-Sí.
-No.
-Sí.
-Que no.-Dijo frunciendo el ceño. Me callé un rato y luego dije:
-Picón.
-Inmadura.-Contestó rodando los ojos.
-No puedo evitarlo.-Dije encogiéndome de hombros. Intenté buscar un tema de conversación, pero estaba demasiado nerviosa para pensar en ello.
-Ginger.-Dijo Liam.
-Dime Liam.
-¿A qué instituto vas?
¿Qué? ¿En serio? Hacía apenas unas horas que acababa de salir de allí y ya me estaban hablando de él. No me lo podía creer. Resoplé y dije:
-Al Tettenhall College. ¿Tú?
-¿Vas en serio a ese instituto?-Me preguntó incrédulo.
-Pues… Sí. ¿Tan malo es?
-No, es genial, yo también voy allí.-Me respondió sonriendo.
Oh dios mío, me moría, no podía estar más feliz en ese momento. Es decir, el perfectísimo y genial Liam que había conocido hacía unas horas pero de la que estaba profundamente enamorada iba a mi instituto.
-¿Estás bien?-Me dijo sacándome de mis pensamientos.
-¿Qué? Eh, sí, es que no recuerdo haberte visto por los pasillos.-Contesté disimulando.
-La verdad, yo tampoco. Pero sí a tu hermano.
-Se pasa la vida en los pasillos.-Dije bufando.
-Por lo menos no se la pasa en clase.-Añadió riendo.
Hubo un silencio incómodo que duró por lo menos dos minutos, cuando de repente giró la vista hacia mí y dijo:
-¿Siempre eres así?
-¿Así cómo?-Pregunté enarcando una ceja.
-Ya sabes, insegura, después de lo del salto no te imaginaba así.
-Bueno, las apariencias engañan, no me sentía segura cuando estaba sobre el monopatín, hacía años que no lo cogía.-Contesté sin mirarle.
-Pues lo haces muy bien, deberías enseñarme.-Me sacó la lengua y me sonrió. Dios Liam, así no. Me mordí el labio inferior y le contesté en un tono muy bajo:
-No creo que pueda.
Liam me rozó la mano y yo di un respingo. Me agarró, haciendo que me parase y me dijo mirándome a los ojos:
-Puedes, eres genial y necesito saber cómo saltar esas escaleras con tanto estilo y confianza como tú. –Me sonrió dulcemente y añadió:
-Además, tu compañía no es tan mala al fin y al cabo.
Estaba paralizada, no podía hablar. Tenía a Liam a pocos centímetros de mí, agarrándome la muñeca y diciéndome que quería que le enseñara. Este chico me mataba, quería lanzarme a por sus labios, abrazar sus brazos,  sentirme protegida por él. Abrí la boca para decir algo, pero en vez de hablar me salió un gemido apenas audible.
-¿Estás bien?-Me preguntó entre risas. Hasta cuando se reía en mi cara era perfecto.
En vez de arriesgarme a emitir otro sonidito de los míos me limité a asentir con la cabeza, soltarme de su mano y seguir andando. Pude oír cómo Liam chasqueaba la lengua y se acercaba rápidamente a mí.
-¿Seguro que estás bien?-Me dijo. Aceleré el paso y asentí de nuevo. Desde donde estaba podía ver mi casa. Salvada, me ahorraría hacer más el ridículo delante de él.
-Ya hemos llegado.-Dije mientras sacaba las llaves de mi portal sin que dejaran de temblarme las manos.
-Sí que está lejos tu casa.-Comentó apoyándose en el umbral de la puerta una vez que la abrí.
-Un poco.-Dije con un hilo de voz.-Bueno, ya nos veremos.
-Espera.-Me contestó impidiéndome cerrar la puerta de mi portal.-Tu hermano me ha dicho una cosa antes que…
-Liam.-Le interrumpí tajante, haciéndome una idea de lo que me quería decir.-Estoy cansada, mañana vas a verme porque vamos al mismo instituto.
-No te he visto todos estos años y te voy a ver mañana casualmente ¿no?-Dijo rodando los ojos.
-Me verás. Buenas noches.-Cerré la puerta del portal dejándole con la palabra en la boca, muerta de vergüenza, subí a mi habitación y me tiré en la cama, quedándome dormida al poco rato.
FIN DEL CAPÍTULO 2

No hay comentarios:

Publicar un comentario