Salimos por la puerta de clase y dejo que Barbara me guíe a través de la ciudad, por sitios desconocidos hasta llegar a un parque con rampas de skate y barandillas, donde un montón de chicos están haciendo piruetas, mientras otros estaban con la música a tope gracias a los subboocers en sus coches tuneados. Y allí están, sentados en el capo de un descapotable rojo, bebiendo botellines de cervezas y riendo. No pinto nada allí, todo ese rollo de niños cools no era de mi estilo, no podía.
-¿Estás bien?-Me dijo Barbie
mientras nos acercábamos lentamente. Tragué saliva y añadí:
-Sí. Espero que sea rápido.
-No es una matanza, es una
reunión de amigos. Disfruta, bebe, pásalo bien, y si algo no te gusta me lo
dices y nos vamos.
-Vale.-Dije mientras sentía cómo
la lengua se secaba poco a poco y miles de preguntas pasan por mi mente: ¿Y si
no les gusto? ¿Y si me toman como la chica rara de siempre? ¿Y si todo sale mal
y Barbara deja de hablarme? ¿Y si me quedo sola otra vez?
Todas estas preguntas
desaparecieron cuando noté que alguien me agarraba el hombro.
-Tus apuntes de física.-Me dijo
Louis mientras me tendía con una mano los apuntes y me rodeaba los hombros con
la otra. Cuando los tuve en la mano, Lou silbó y dijo:
-Bueno chicos, esta es Ginger, la
mejor amiga de mi prima, es nueva en esto así que tratadla bien.
-Espera… ¿Nueva en qué?-Le
susurré a Louis bajo la atenta mirada de los presentes.
-Las competiciones de skate, ya
sabes, dan recompensas.
-Pues no lo sabía, pero está bien
haberme informado antes de participar.
-Sí. Hale, preséntate ante los
demás, seguro que les caes bien.-Añadió guiñándome un ojo y soltándose de mí.
Me acerqué tímida a la gente que
había allí.
Había un chico muy atractivo de
ojos verdes y pelo rizado con una sonrisa muy bonita, pero no se podía decir
que me gustara. Luego había otro chico rubio de ojos azules con acento raro,
aunque lo reconocí al poco tiempo, era irlandés. Luego estaban Lou, Barbie,
Zayn y otra chica rubia de ojos azules que estaba abrazada al chico de rizos,
serían novios.
-Ho…Hola chicos-Dije saludando
con la mano.
Al instante el chico rubio se
levantó y vino a darme dos besos y un abrazo, la verdad es que me quedé súper
cortada, y seguramente me pusiera colorada porque empezó a reírse, miró al de
rizos y dijo:
-Mira Harry, otra que no se
resiste a los encantos de un irlandés.
-No te lo flipes tanto Niall,
¿qué tal?-Dijo Harry, el de rizos, saludándome con la mano mientras sonreía.
-He estado mejor, pero tener a un
irlandés abrazándote no está nada mal.-Dije mirando a Niall de reojo, que me
soltó al instante y me pidió perdón.
-No pasa nada.-Le dije.- Es mejor
que un “Qué pasa tete” como saludo inicial.
Harry, Niall y la chica rubia se
rieron y luego la chica se levantó, me dio dos besos y se presentó, a ella y a
todos en realidad:
-Me llamo Brooke, y estos son
Harry, Niall, Zayn…
-A Zayn, Lou y Barbie les
conozco.
-¿Barbie?-Preguntó Niall.
-Sí, Barbara, es un
diminutivo-Contesté sonriendo.
-Es chulo, ¿te puedo llamar
Barbie?-Dijo Niall dirigiéndose a Barbara.
-No, solo Gin me llama así.
-¿Gin? ¿Cómo el alcohol?-Dijo
Harry sacándome la lengua.
-Idiota, eso es
Gin-tonic.-Respondí sin poder evitar sonreír.
En ese momento oí como una voz
algo aguda gritaba mi nombre, me giré y vi a mi hermano Jeff viniendo hacia mí
en una bici a toda velocidad.
-¡Eh Ginger! ¿Qué haces aquí?-Me
preguntó Jeff parando la bici.
-Podría preguntarte lo mismo,
enano.-Dije encarando una ceja.
-Ya, pero yo he preguntado
primero.
-Barbara me ha invitado a dar una
vuelta. Tú deberías estar en casa, me voy a chivar.
-¡No!
-¿Qué haces aquí?
-Intentar ganar algo de dinero.
-Ya, pues me voy a presentar yo
también…
-¡Gin! –Dijo Barbie, acercándose
a mí e interrumpiéndome-. Acaba de llegar Liam, otro de la pandilla, ven que te
le presento.
-Adiós enano.
-Adiós boba.
Nos acercamos a los chicos y…
Dios… Ahí estaba el tal Liam. Madre mía, qué guapo, qué fuerte, qué… argg,
malditamente inalcanzable.
-Liam, esta es mi amiga Ginger.
Gin, este es Liam –dice Barbie para presentarnos.
Nos damos dos besos y un
escalofrío me recorre el cuerpo. Qué ojos… madre mía, como mares de chocolate.
Y a mí me gusta mucho el chocolate.
-¿Te vas a presentar?
-Sí, voy a probar.
-Genial, pues te deseo mucha
suerte, la necesitarás, yo también compito –y me tiende la mano a la vez que
sonríe pícaramente, eso me mata.
-Ja. Ja –digo irónicamente-.
Créeme que no la necesitaré, precisamente, porque tú compites –digo, me golpeo
la trenza y me doy media vuelta, rechazando su mano.
En ese momento, me pongo
coloradísima, y veo que mi hermano me está observando. Barbara se acerca a mí, pero yo mantengo
vigilado a mi hermano, que se acerca despacio a Liam… Ay qué guapo es. Me
asusta lo que mi hermano pueda hacer, por tanto digo:
-¡Jeffrey! ¡Ven!
-¡Luego!
Se pone a hablar con Liam.
-Barbie, creo que mi hermano va a
cagarla.-La digo mirando de reojo a ambos dos.
Efectivamente, a los dos
segundos, ambos me miran, Jeffrey me guiña un
ojo y Liam está sonrojado. Ignoro a los dos, cojo un skate y me dirijo a
las pistas. Giro la vista hacia mi hermano y veo una sonrisa de satisfacción en
su rostro. Lo iba a matar.
De repente el sonido de un
megáfono se inmiscuyó en mis pensamientos, dando por empezado el concurso de
skates. Pensaba ganar, aunque solo fuera por dejar a Jeff en mal lugar.
El chico que presidía la
competición no era muy bueno, se cayó varias veces, y eso hizo que me pusiera
algo nerviosa. No tenía práctica, hacía años que no patinaba en un skate y
mucho menos en rampas como esas, si llegaba a caerme moriría de la vergüenza.
Cuando me faltaban dos
concursantes para poder salir yo una mano se posó en mi hombro, me giré y allí
estaba, el chico perfecto del skate: Liam.
-No me has dado la mano.-Me dijo
ofreciéndomela de nuevo.
-Dicen que da mala
suerte.-Respondo yo tratando de no mirarle esos marrones e hipnóticos ojos que
tiene.
-Nunca se sabe, las cosas
cambian.
-Me lo vas a decir a mí…
-¿A qué te refieres?-Enarcó una
ceja y me miró a los ojos. Me mordí el labio y dije, girándome hacia las
pistas:
-A nada, me va a tocar, mucha
mierda.-Le dije saliendo hacia la pista principal, sin darle tiempo a contestar.
El presentador, por así decirlo,
me preguntó por mi nombre, pero estaba tan nerviosa por lo que pudiera pasar
que contesté en voz baja y apenas lo oyó,
por lo que se lo tuve que repetir.
Cuando me dijo que podía salir y
demostrar lo que sabía no me lo pensé dos veces y me lancé sobre la pista,
dejando que mi cuerpo equilibrara perfectamente el peso del mismo sobre el
patín, haciendo que se deslizara con maestría por las diferentes barandillas y
rampas del parque, sin terminar de creerme lo que estaba haciendo.
El viento hacía que el pelo se
moviera libre y me azotara en la cara, impidiéndome ver. Cuando me retiré el
pelo vi que me dirigía hacia un salto imposible ya no podía parar. Todo el
mundo se calló de repente cuando yo y mi patín salimos volando por unas
escaleras equivalentes a un primer piso.
Cerré los ojos y agarré el
patinete con la mano derecha mientras veía la hostia inminente delante de mí,
cuando de repente sentí el impacto del asfalto contra las ruedas, que se
deslizaron a toda velocidad hasta que recuperé el sentido común y frené antes
de estamparme contra una farola. Abrí de nuevo los ojos y escuché a todas las
personas del parque gritar mi nombre, aplaudirme y vitorearme como si hubiera
hecho algo histórico. En realidad, para mí lo era.
Cogí mi skate y salí
disimuladamente de allí, todavía con el shock de lo que acababa de pasar. Fui
hacia Barbie, que no paraba de aplaudir y que me abrazó en cuanto me tuvo a su
alcance.
-¡Gin eres una genio! ¿Cómo lo
has hecho? Pensaba que ibas a caerte y, ¡bang! Caes de pie y sin ningún
rasguño.
-Estoy flipando, no sé cómo no me
he comido el asfalto.-Dije temblando aún.- Pero ha sido la leche.
-Ginger, tienes un don, llevo
haciendo skate desde hace mucho tiempo y no había visto a nadie saltar esas escaleras.-Dijo
Harry acercándose a mí mientras me examinaba con la mirada.
-No es para tanto, son solo unas
escaleras.-Dije yo mirando a Harry y a Barbie alternativamente.
-No es un salto cualquiera, ni
siquiera yo he podido saltarlo.
-Oh, vamos, no exa…-Me giré y vi
a Liam con el ceño medio fruncido y el monopatín en la mano.
-No exagero.-sonrió mirando al
suelo, subió la cabeza y me dijo:
-Te mereces ese premio, te lo has
currado.
-¡Ginger! ¡Eres una roba
protagonismo!
-¿Jeffrey?-Me giré hacia el otro
lado y ahí estaba mi hermano con la típica gorra de hipster, la BMX y una
sonrisa de oreja a oreja.
-Me doy la vuelta un segundo y
cuando me doy cuenta veo a Gin, la mejor patinadora del parque, volando por los
aires.-Añadió mientras se acercaba a mí y me rodeaba con el brazo.
-Ni siquiera los irlandeses
tenemos tanta suerte.-Dijo Niall sonriendo.-Enhorabuena.
-Gracias, la verdad no sé cómo lo
he hecho.
-Porque eres mi hermana, por eso
lo has hecho.-Dijo Jeff sonriendo.
-¿Qué tiene que ver?
-Que has heredado mi talento para
el patinaje.
-No perdona, lo habrás heredado
tú que soy más mayor.
-Se nota que sois hermanos.-Dijo
Liam mientras se cruzaba de brazos. Y qué brazos, por cierto.
-¿Vamos a ver quién es el
ganador?-Dijo Brooke mirándonos a todos.
-Está claro quién va a
ganar.-Añadió Liam mirándome. Aparté la mirada y me aferré al brazo de Barbie,
fuimos hacia las pistas y nos colocamos en una esquina entre aquel maremágnum
de gente que había presenciado y participado en la competición.
Un chico diferente al que había
presentado a los concursantes subió a una rampa, y con un megáfono en la mano
sacó un papel con varios nombres escritos.
El silencio se hizo de repente,
la expectación era absoluta. Miré a Liam, él me miró a mí, y nos perdimos el
uno en la mirada del otro, ni siquiera me di cuenta de quién había sido el
ganador hasta que sentí que alguien me cogía en volandas, me daba la
enhorabuena y me empujaba suavemente hacia la rampa para ir a recoger el
premio. La ganadora había sido yo, no me lo creía.
A medida que avanzaba hacia la
rampa se oían diferentes gritos de enhorabuena, silbidos… Pero yo sólo oía la
voz de Liam con un simple: “Bravo.” Fue suficiente para sacarme una estúpida
sonrisa. Recogí el premio, lo levanté y todos gritaron y aplaudieron más alto.
Yo, sin aún poder creer que había ganado, disfruté de los vítores gustosamente.
Después de todo aquel revuelo,
Barbie se dirigió hacia mí.
-Gin, qué pasada –y me dedicó una
de sus preciosas sonrisas-. Me voy con Zayn al West Park, ¿te importa?
Antes de que pudiese responder
que me encantaba aquel ambiente, Zayn se apresuró hacia nosotras, cogió a mi
amiga en brazos como a un niño pequeño y la besó. Válgame el cielo, pero vaya
beso, comencé a sentirme incómoda y carraspeé, haciendo que se separasen.
-Perdona… es que… -se intentó
excusar Zayn.
-No, si me encanta que estéis
juntos, pero por Dios, a la intimidad.
Los tres reímos.
-Pues eso Gin, que me voy.
Cualquier cosa me llamas, ¿sí?
-Sí mamá, intentaré llegar a casa
sin que me violen –dije, irónicamente.
-Boba… Te quiero.
Vi cómo los dos tortolitos
desaparecían por el horizonte, me di media vuelta y abrí el premio, un sobre
que no había abierto aún. Comencé a contar, y a contar, y a contar. ¡Había
3.000 libras! Me quedé alucinada, volví a cerrar el sobre con seguridad
suficiente y lo guardé donde yo creía que estaba a salvo. Comencé a andar hacia
mi hermano, y vi que estaba hablando con Liam. Madre mía, ¿eso era el amor?
-Jeff, me voy para casa, estoy
cansada.
-Yo me quedo, encima de que
ganas…
-Si… quieres, yo… te puedo…
bueno, ya sabes… acompañar –dijo el chico más mejor del mundo mundial.
Yo me atraganté con mi propia
saliva, comencé a toser, y cuando volví en mí, asentí sonriente.
-Gracias.
-Un placer.
Comencé a andar, cogiendo aire
para no desmayarme, y Liam dijo:
-Ginger –me giré-. Esto es tuyo,
¿no?
Tenía en la mano el sobre con el
dinero.
-¡Sí! –Me apresuré hacia él-.
Gracias.
-De nada.
Andamos unos minutos en silencio,
cuando él comenzó a decir:
-Bueno y… ¿de qué os conocéis
Bárbara y tú?
-Pf… de todo es decir poco,
¿sabes?
-Os queréis mucho ¿no?
-Es la única persona que me ayuda
cuando lo necesito, que impide que me hagan daño, que sana mis cicatrices con
dulzura.
-Qué profundo.
-Como el subsuelo.-Dije yo sin
pensar mucho. Estaba confusa, normalmente no era así de abierta con la gente,
ese chico tenía un efecto único sobre mí, y me encantaba.
-¿Sabes? Patinas… Bastante
bien.-Dijo Liam mordiéndose el labio inferior.
-¿Solo bastante?-Dije ignorando
lo sexy que estaba así y enarcando una ceja.
-Lo suficiente como para ganar
una competición.-Respondió mirando para otro lado.
-¿Tú lo hiciste muy rápido
no?-Pregunté dándome cuenta de que ni siquiera había visto su exhibición.
-En realidad no lo hice.-Me dijo
rápidamente.
-¿Qué? Si eras el mejor patinador
del parque.-Dije tratando de imitar su voz mientras sonreía.
-Por lo visto ya no.
Me quedé mirándole, le señalé con
el dedo y le dije:
-Te has picado.
-Claro que no. No seas cría.
-No soy cría, tú te has picado.
-Que no.
-Sí.
-No.
-Sí.
-Que no.-Dijo frunciendo el ceño.
Me callé un rato y luego dije:
-Picón.
-Inmadura.-Contestó rodando los
ojos.
-No puedo evitarlo.-Dije
encogiéndome de hombros. Intenté buscar un tema de conversación, pero estaba
demasiado nerviosa para pensar en ello.
-Ginger.-Dijo Liam.
-Dime Liam.
-¿A qué instituto vas?
¿Qué? ¿En serio? Hacía apenas
unas horas que acababa de salir de allí y ya me estaban hablando de él. No me
lo podía creer. Resoplé y dije:
-Al Tettenhall College. ¿Tú?
-¿Vas en serio a ese
instituto?-Me preguntó incrédulo.
-Pues… Sí. ¿Tan malo es?
-No, es genial, yo también voy
allí.-Me respondió sonriendo.
Oh dios mío, me moría, no podía
estar más feliz en ese momento. Es decir, el perfectísimo y genial Liam que
había conocido hacía unas horas pero de la que estaba profundamente enamorada
iba a mi instituto.
-¿Estás bien?-Me dijo sacándome
de mis pensamientos.
-¿Qué? Eh, sí, es que no recuerdo
haberte visto por los pasillos.-Contesté disimulando.
-La verdad, yo tampoco. Pero sí a
tu hermano.
-Se pasa la vida en los pasillos.-Dije
bufando.
-Por lo menos no se la pasa en
clase.-Añadió riendo.
Hubo un silencio incómodo que
duró por lo menos dos minutos, cuando de repente giró la vista hacia mí y dijo:
-¿Siempre eres así?
-¿Así cómo?-Pregunté enarcando
una ceja.
-Ya sabes, insegura, después de
lo del salto no te imaginaba así.
-Bueno, las apariencias engañan,
no me sentía segura cuando estaba sobre el monopatín, hacía años que no lo
cogía.-Contesté sin mirarle.
-Pues lo haces muy bien, deberías
enseñarme.-Me sacó la lengua y me sonrió. Dios Liam, así no. Me mordí el labio
inferior y le contesté en un tono muy bajo:
-No creo que pueda.
Liam me rozó la mano y yo di un
respingo. Me agarró, haciendo que me parase y me dijo mirándome a los ojos:
-Puedes, eres genial y necesito saber
cómo saltar esas escaleras con tanto estilo y confianza como tú. –Me sonrió
dulcemente y añadió:
-Además, tu compañía no es tan
mala al fin y al cabo.
Estaba paralizada, no podía
hablar. Tenía a Liam a pocos centímetros de mí, agarrándome la muñeca y
diciéndome que quería que le enseñara. Este chico me mataba, quería lanzarme a
por sus labios, abrazar sus brazos, sentirme protegida por él. Abrí la boca para
decir algo, pero en vez de hablar me salió un gemido apenas audible.
-¿Estás bien?-Me preguntó entre
risas. Hasta cuando se reía en mi cara era perfecto.
En vez de arriesgarme a emitir
otro sonidito de los míos me limité a asentir con la cabeza, soltarme de su
mano y seguir andando. Pude oír cómo Liam chasqueaba la lengua y se acercaba
rápidamente a mí.
-¿Seguro que estás bien?-Me dijo.
Aceleré el paso y asentí de nuevo. Desde donde estaba podía ver mi casa.
Salvada, me ahorraría hacer más el ridículo delante de él.
-Ya hemos llegado.-Dije mientras
sacaba las llaves de mi portal sin que dejaran de temblarme las manos.
-Sí que está lejos tu
casa.-Comentó apoyándose en el umbral de la puerta una vez que la abrí.
-Un poco.-Dije con un hilo de
voz.-Bueno, ya nos veremos.
-Espera.-Me contestó impidiéndome
cerrar la puerta de mi portal.-Tu hermano me ha dicho una cosa antes que…
-Liam.-Le interrumpí tajante,
haciéndome una idea de lo que me quería decir.-Estoy cansada, mañana vas a
verme porque vamos al mismo instituto.
-No te he visto todos estos años
y te voy a ver mañana casualmente ¿no?-Dijo rodando los ojos.
-Me verás. Buenas noches.-Cerré
la puerta del portal dejándole con la palabra en la boca, muerta de vergüenza,
subí a mi habitación y me tiré en la cama, quedándome dormida al poco rato.
FIN DEL CAPÍTULO 2
No hay comentarios:
Publicar un comentario