Subí a mi habitación sin hacer
mucho ruido ya que eran las once de la noche y seguramente mi madre estaría
dormida. Me tiré en la cama mirando hacia el techo y miré mi móvil. 29
whatsapps entre Barbie, mi hermano y un número desconocido. Me sorprendí mucho
y fue la primera conversación que abría.
*Conversación de WhatsApp*
Nº desconocido: Hola Gin (: ¿Qué
tal?
Eran los dos primeros mensajes de
la conversación. Comencé a teclear una respuesta, ansiosa por saber de quién
eran esos mensajes.
Tú: ¿quién eres?
Nº desconocido: ¿quién voy a ser?
Tú: No te conozco, dime quién
eres.
Nº desconocido: soy Liam, boba;)
Una sonrisa estúpida apareció en
mi cara al saber quién era el número desconocido, le guardé en contactos
rápidamente y seguí hablando con él.
Tú: ¿Qué tal? ¿Cómo has
conseguido mi número?
Liam: Me lo dio Barbie, tengo que
hablar contigo sobre el desván
Tú: Dime
Liam: he encontrado las luces, un
escritorio viejo y una alfombra, ¿mañana después del insti lo colocamos?
Tú: Genial, yo tengo la funda del
sofá, los cojines y la mesa para la ventana
Liam: Mañana te veo guapa, un
beso :)
Tú: adiós Liam :)
*Fin de la conversación de
WhatsApp*
Mis mejillas se ruborizaron ante
aquel mensaje, ya me había llamado guapa dos veces en las últimas veinticuatro
horas, y eso me encantaba.
Tras mirar los mensajes de Liam
pasé a mirar los de Barbie, era la que más me había enviado.
*Conversación de Whatsapp*
Barbie: Cieloo, ¿qué tal?
Barbie: ¿Jeloous? ¿Estás?
Barbie: Gingeer, tengo que hablar
contigo.
Barbie: Te estás tirando a Liam y
no me dices nada?
Barbie: Jo, me siento ignorada…
Barbie: Llámame cuando termines
de estar con Liam;)
No podía creer los mensajes que
estaba leyendo, estaba roja de la vergüenza.
Tú: IDIOTA, NO ESTOY CON LIAM.
Barbie: OMG, por fin me
contestas.
Tú: estaba con Niall, me ha
venido a buscar a casa, ya tengo tus ideas para el aniversario :)
Barbie: TE AMO, mil gracias. Me
has salvado la vida
Tú: Ya, ya, me debes una. Mañana
me traes un almuerzo para mí ;)
Barbie: Vale, vale, cielo te
dejo, tengo que estudiar. Te quiero <3
Tú: suerte, yo también te
quiero<3
*Fin de la conversación de
WhatsApp*
Después de la conversación con
Barbie ni me molesté en mirar los mensajes de mi hermano, seguro que era para
preguntarme dónde estaba y cosas por el estilo, así que me puse el pijama, me
metí en la cama y me quedé dormida en un abrir y cerrar de ojos.
A la mañana siguiente me levanté
de la cama y metí todo lo necesario para redecorar el desván en mi mochila
antes incluso de comenzar a vestirme y desayunar. Me puse unos vaqueros con una
camiseta completamente blanca menos las mangas, que eran negras, mis botas de
cuero negras y un pañuelo del mismo
color. Luego bajé a desayunar, pero solo me tomé cuatro galletas y salí de casa
sin despedirme de nadie, quería llegar pronto al instituto, tenía que contarle
a Barbie lo del aniversario y ver a Niall y Liam antes de que empezaran las
clases.
Cuando llegué allí todos estaban
apelotonados en la puerta armando jaleo. Divisé a Barbie y a Brooke entre la
multitud y me dirigí a ellas.
-¿Qué pasa aquí?-Dije
dirigiéndome a ambas dos.
-Han atrancado las cerraduras de
las puertas.-Contestó Brooke frunciendo el ceño.
-Toma, toma y toma.-Dije feliz,
bajo la atenta y confundida mirada de Brooke y Barbie.
-¿Por qué esa reacción?-Preguntó
Brooke enarcando una ceja.
-No la gusta el instituto.-Barbie
me miró y sonrió.-Anda, vete con tu amado, no creo que abran el instituto hasta
dentro de un par de horas.
-¿Me cubrís?-Inquirí mirando
fijamente a Barbie y a Brooke.
-Por supuesto.-Dijeron al unísono.
-Gracias, me voy antes de que me
vea alguien.
-Anda, pásalo bien.
Salí lo más rápido que pude del
cúmulo de gente y saqué mi móvil para avisar a Liam de que iba al Beatties y
que le esperaba allí.
Por suerte había ido en monopatín
y me costó relativamente poco llegar al Beatties. Me senté en el sofá a esperar
a Liam, mirando constantemente la hora. Estaba tardando demasiado y empezaba a
preocuparme, no sabía por qué. De repente oí que la trampilla del desván se
abría y aparecía Liam con el labio roto y sangrando.
-¡Dios Liam! ¿Estás bien?-Dije
acercándome corriendo hacia él e inspeccionándole la herida que tenía.
-Sí, estoy bien, no pasa nada…
¡Auch! Pero no lo toques.-Soltó cuando palpé suavemente el labio inferior con
el dedo índice.
-No seas crío, ven aquí.-Contesté
sentándolo en el sofá mientras retiraba suavemente la sangre que salía de su
labio inferior con un pañuelo de papel.
-No es para tanto, es solo un
puñetazo.-Resopló él.
-¿Cómo un puñetazo? ¿Quién te lo
ha hecho?-Dije sintiendo que me hervía la sangre ante la idea de que alguien le
hiciera daño.
-No sé, unos tíos…-Contestó
apartando la cara. Le miré con desconfianza e insistí en saberlo.
-Liam. Dime quién te ha hecho
esto.
-Ya te he dicho que no lo sé.
Unos tíos, cuando venía para acá.
-No me mientas.-Solté algo
enfadada.-Dímelo.
-¡No te lo voy a decir! -Gritó
furioso.-Joder Gin, ¿por qué lo haces?
-No me grites Liam. Y hago el
qué, ¿preocuparme por ti?-Solté levantándome del sofá bastante enfadada.-Qué
pasa, que eres demasiado gallito como para permitir que una chica trate de
ayudarte, ¿no? Eso es lo que…
-¡No es eso joder! -Gritó de
nuevo plantándose frente a mí.
-¿Entonces qué es? –Respondí
encarándome.
-No tienes ni idea…-sacudió la
cabeza y esbozó una sonrisa frustrada.
-¡Tú sí que no tienes ni
idea!-Exploté. No podía más. ¿Por qué no confiaba en mí? ¿Por qué no me dejaba
ayudarle? Me importaba. No quería que nada ni nadie le hicieran daño y él
actuaba como si le diera igual todo.- ¡No tienes ni idea del efecto que ejerces
sobre la gente, lo que me provocas cada vez que te veo! No tienes ni idea…
Liam me miró perplejo mientras yo
hundía mi rostro en las manos.
-¿A qué te refieres?-Preguntó de
repente, en un tono apenas audible.
Levanté la cabeza lentamente y
dije con un tono entre frustración, amor y odio:
-Que no sabes lo mucho que
importas, lo que duele saber que nunca me querrás de la forma que lo hago yo.
Que nunca seré tu “Tócala y te mato”, tu princesa, la única chica a la que
quieres en este mundo. Saber que no te importo duele tanto o más que un
puñetazo en el estómago. A eso me refiero.
Liam se quedó petrificado,
mirándome, sin articular una maldita palabra. Mi labio inferior comenzó a
temblar, las lágrimas eran inminentes, así que cogí mi mochila de mala gana y
traté de salir corriendo de allí, pero Liam me cortó el paso.
-Sé lo que se siente, porque es
exactamente lo que me pasa a mí.-Me miró a los ojos y buscó mi mano para
agarrarla.- Desde el momento en que te vi supe que eras… diferente, estabas
hecha para mí. Pero todo cambió cuando me cerraste la puerta de tu casa en mis
narices, pensaba que no te gustaba, que no te importaba, y eso me dolió. Por
eso monté todo esto del Beatties, lo de desván, todo esto es por ti.-Me agarró
más fuerte la mano, provocándome un escalofrío y me acercó lentamente hacia
él.-Te quiero Gin, y nunca dejaré de hacerlo.
Sin apenas darme tiempo a
responder Liam posó la mano que le quedaba libre en mis caderas y fundió sus
labios con los míos. Me quedé petrificada, pero mis labios hablaban por mí,
respondiendo al beso de Liam. Al principio estábamos inseguros, sin saber muy
bien cómo reaccionaría el otro si ese dulce e inocente beso iba a más, pero
pronto perdimos el control y nuestras lenguas rozaron sin compasión, comenzando
una batalla que ninguno de los dos iba a perder.
Sin apenas darme cuenta había
enredado mis manos en su pelo y habíamos caído al sofá en ese arrebato de
pasión que tanto había estado esperando y que no iba a dejar que olvidara tan
fácilmente. No podía parar de besarle cuando de repente un gemido de dolor hizo
que me apartara y me percaté de la herida en el labio de Liam, que había
empezado a sangrar de nuevo.
-Oh, Liam, lo siento.-Dije
mientras me apartaba de él y rozaba suavemente la comisura de sus labios,
manchados de sangre.
-No pasa nada.-Respondió
sonriendo.- En serio, es una herida de nada.
-Una herida que ha empezado a
sangrar por mi culpa y por ser una impaciente y una…
-Shhh…-Dijo Liam interrumpiéndome
mientras ponía su dedo índice sobre mis labios.- Lo primero, tú no me diste un
puñetazo, sino un beso. Segundo, desearía que todas las heridas que me hicieran
fueran de este modo. Tercero, eres adorable cuando te pones en plan “oh lo
siento mucho, no quería” y todo eso.
Sonreí inevitablemente ante ese comentario.
Era tan sumamente… ¿tierno? No, adorable. No, perfecto. Esa era la palabra
exacta, jodidamente perfecto.
-Cielo, vuelve al mundo
real.-Liam chaqueó los dedos y me miró sonriente. Dios, ¿me había llamado
cielo? Me daban ganas de comérmelo a besos.
-Estoy en el mundo real. Ahora
dime… ¿Quién te ha hecho eso en el labio?-Insistí poniendo cara seria. Liam
enarcó una ceja incrédulo y dijo mientras me agarraba las manos:
-Por tu bien no te lo voy a
decir. Porque te quiero y no quiero que te metas en problemas.
-No me voy a meter en problemas,
solo quiero saber quién te lo ha hecho.-Le miré con ojos suplicantes
apretándole las manos.
-Ginger…-suspiró él.- Prométeme
que no te plantarás frente a ellos ni nada por el estilo, ¿vale?
-Vale.-Respondí rodando los ojos.
-Unos del skate park, esos con
cadenas que por poco ganaron la competición-Dijo en voz baja.-No quiero que te
enfrentes a ellos, ni siquiera yo he podido, son muchos.
Sentí cómo el párpado de mi ojo
empezaba a palpitar. ¿Los del skate park, eh? Se iban a acordar del día en que
le pusieron la mano encima a Liam, sonaba ridículo que yo le defendiera, por
así decirlo, pero si él no quería correr riesgos yo los correría por él.
-Está bien, ¿ves? No voy a hacer
nada.-Mentí mientras esbozaba una falsa sonrisa.
-Boba.-Soltó él. Se acercó a mí,
presionó sus labios contra los míos y me susurró “te quiero”.
FIN DEL CAPÍTULO 7
No hay comentarios:
Publicar un comentario