domingo, 29 de septiembre de 2013

CAPÍTULO 6: ALMAS GEMELAS



Llevé a Niall por las diferentes calles de la ciudad hasta que llegamos al mirador. Bueno, yo le llamaba así, pero en realidad solo era una colina con un gran árbol, un banco de madera viejo y una pequeña fuente desde donde se veía casi todo Wolverhampton.
-Bueno, aquí está el mirador.-Dije yo sonriendo. Era mi lugar favorito, incluso por encima del desván de Beatties. Era mi pequeño secreto, algo que yo descubrí y donde pasaba las horas muertas cuando era más pequeña. Bueno, aún seguía yendo allí a veces, pero siempre sola. Ni siquiera Barbie lo conocía.
-Vaya… Es genial. ¿Cómo es que no lo conocía?-Contestó Niall poniendo las manos por detrás de su nuca.
-Solo yo lo conozco.-Sonreí satisfecha, y añadí:
-Considérate un afortunado Niall.
-Sé que lo soy. Los irlandeses tenemos mucha suerte, ¿sabes?-Dijo convencido.
-¿Ah sí?-Respondí enarcando una ceja.- No lo creo. Mi padre era irlandés y no he heredado ni un poquito de su buena suerte.
-La suerte no se hereda, la creas con tus actos. Se llama Karma.-Niall me guiñó un ojo y se sentó en el banco.
Ese era el problema, el karma me odiaba, me ha odiado todos estos años y me seguirá odiando toda mi vida, pensé para mí. Imité a Niall y me senté a su lado.
-¿Hace mucho que eres amiga de Barbie no?-Me preguntó de repente.
-Sí, desde pequeña. Fue, es y será mi mayor apoyo. Solo ella estaba conmigo cuando…-Me callé cuando noté que mis ojos empezaban a humedecerse y una lágrima furtiva corría por mi mejilla.
-Oye… ¿estás bien?-Dijo Niall posando su mano sobre mi hombro.
-No, no estoy bien.-Contesté. No iba a seguir mintiendo sobre lo que sentía. En ese momento me daba igual que me viera llorar, era lo que necesitaba. Soltar todo el dolor, rabia y miedo que había tenido durante tantos años, deshacerme de ellos a través de mis llantos. No encontraba otra manera de hacerlo que no fuera esa.
-Ey, ey… No, no llores.-Niall me abrazó y retiró suavemente las lágrimas que caían por mis mejillas.- ¿Qué ha pasado? Cuéntamelo pero, por favor, deja de llorar, no lo soporto.
Yo seguía llorando, intenté hablar pero lo único que salía de mi garganta eran sollozos y sonidos guturales. Mientras Niall no paraba de acariciarme el pelo y suplicarme que parara de llorar.
-Gin, en serio, no puedo verte así, dime qué te ha pasado y… Puedo ayudarte a solucionarlo.-Me levantó suavemente la barbilla hasta que me encontré con sus cristalinos ojos azules, y solo entonces el río de lágrimas que salían de mis ojos cesó, dejándolos enrojecidos y cubiertos de una capa brillante y transparente. Niall sonrió tímidamente y me dijo:
-Así está mejor. Ahora dime qué te ha pasado.
Me sorbí los mocos y me limpié los restos de lágrimas con la manga de mi chaqueta. Inspiré hondo y comencé a contárselo.
-Bueno, en realidad todo empieza hace once años.-Niall giró la cabeza confunso y seguí explicándoselo.-Mi padre Vince nos abandonó a mi hermano Jeff, mi madre y a mí y se fue de nuevo a Irlanda con su amante. Nos costó mucho salir a delante, teníamos que pagar los gastos de la casa, las comidas, el colegio de los dos… Lo pasamos bastante mal. Luego, hace unos seis años la gente empezó a meterse conmigo. Al  principio solo eran bromas pesadas, tonterías… Juegos de niños como lo llamaban los profesores. Pero fue a más. Palizas, notas amenazantes, insultos, humillaciones… De todo. Llegó un momento en que me encontraba completamente sola, ni siquiera mi hermano me hablaba por miedo a que le pasara lo mismo, fue un auténtico infierno.-Hice una pausa para tragar saliva y continué.- Entonces llegó Barbie, la cosa se suavizó pero la gente seguía odiándome. Era la única persona que me apoyaba y defendía, era la hermana que nunca tuve, la razón por la que seguía luchando, sabía que al menos a una persona en el mundo la importaba y eso me ayudaba mucho… Me detuvo varias veces cuando intenté… Hacer una locura. Siempre decía que estaba bien cuando en realidad no lo estaba. Estaba destrozada por dentro, me sentía una mierda, no tenía ganas de nada…. Tuve que madurar antes de tiempo, hacerme fuerte, pasar de ser la mosquita muerta a la que todo el mundo pisoteaba a la chica borde e impenetrable a la que no la importaba nada. Eso me pasa, que yo no soy así, ellos me obligan a serlo.
-Oh dios Gin… Lo siento muchísimo en serio… No debería haberme metido.-Dijo Niall mordiéndose el labio inferior.- Te prometo una cosa. Yo siempre estaré ahí para ti, para todo, como hizo Barbara. Nunca más estarás sola, a la gente la importas, a tu hermano, a tu madre, a Barbie… A mí me importas.-Niall sonrió y me tendió la mano.- ¿Qué me dices?
-¿Lo prometes?-Dije con algo de  desconfianza.
-Lo prometo.
Le miré a los ojos, esos azules ojos que reflejaban sinceridad, aportaban confianza y hacían que mis ganas de llorar cesaran. Sonreí inconscientemente y estreché su mano con fuerza, por lo que él sonrió también.
-Gracias Niall.
-No tienes que darlas, es lo que hacen los amigos, ¿no?
-¿Somos amigos?-Respondí torciendo la cabeza.
-Solo si tú quieres.
-¿Un amigo irlandés que cuida de mí?-Dije sobreactuando.-Claro, por qué no.-Los dos reímos. Niall se levantó del banco repentinamente y dijo:
-Bueno, ¿vamos a comer algo? Tengo hambre.-Se tocó la tripa e hizo un puchero.
-Pobre duende, te compraré un helado.-Bromeé a la vez que me levantaba.
-¿Sólo uno?
-No te pases, no tengo tanto presupuesto.-Saqué mi cartera, con unas cuatro libras dentro de ella y se la enseñé.
-Bueno, un helado está bien.-Niall se encogió de hombros y se dispuso a irse del mirador.
-Espera Niall.-Le detuve posando mi mano sobre su hombro. Se giró hacia mí e hizo un gesto para que hablara.- No puedes enseñar este lugar a nadie, ¿vale?
Niall asintió con la cabeza y me dedicó una sonrisa, haciéndome ver que podía confiar en él. Yo le devolví la sonrisa, a la vez  que me agarraba de su brazo y bajábamos colina abajo hacia el centro de la ciudad.
***
Fuimos a Vips a por un helado y aprovechamos para pensar ideas para el aniversario de Barbie y Zayn.
-Podría preparar un picnic en West Park, ¿no? A lo película americana de los años ochenta.-Dijo Niall llevándose una cucharada de su helado de chocolate a la boca.
-Posible idea, no es muy ñoña, está bien.-Contesté yo apuntándola en un papel.-También podrían hacer una excursión a algún sitio, podría ayudar a Barbie a pagar un bus para que se fueran a la costa. ¿Te parece?
-No paguéis el bus, mi padre tiene una caravana antigua, caben de sobra y se la puedo pedir prestada. O cogerla directamente.-Añadió sonriendo ampliamente.
-Buena idea, excursión en caravana, perfecto para aniversarios, bodas y bautizos.-Dije poniendo voz de comercial de tele-tienda.
-Idiota, es una buena idea y lo sabes.-Contestó señalándome con la cuchara.
-Lo es Niall, claro que lo es.-Comí un poco de mi helado y me quedé pensativa. Habíamos recopilado bastantes ideas, suficientes diría yo. Barbie podría apañárselas y seguro que a partir de las que habíamos ideado nosotros se le ocurrían muchas más.
-Bueno.-Dije tras mirar la lista.-Creo que nuestro trabajo está acabado. Termínate el helado y vamos a casa.
Niall acabó su helado rápidamente y se levantó de la mesa.
-Guau, he dicho que te lo acabes no que lo engullas.-Dije entre risas. Me comí la última cucharada de mi helado y me levanté cogiendo mi hoja y dejando lo que debíamos encima de la mesa antes de salir de allí e ir hacia mi casa.
-Gracias por el día, bueno, la tarde que hemos pasado.-Comentó Niall cuando estábamos en la puerta de mi casa.
-Gracias a ti duende. En serio, por todo.-Respondí sonriendo.
-¿Por escucharte, gorronearte un helado y ayudarte con el aniversario? Eso lo hago todos los días, no me des las gracias.
-Te las doy si te las mereces.
-Nope.
-Sí, cabezota.
-Mucho.-Rio y me dio un abrazo.-Mañana te veo en el insti, no te escondas pelirroja.-Me frotó la cabeza cariñosamente, me dio un beso en la mejilla y se dio la vuelta para desaparecer calle abajo, silbando una melodía alegre, hasta desaparecer de mi vista. Desde luego ese chico era genial, me entendía como nadie, era como yo. Era mi alma gemela.
FIN DEL CAPÍTULO 6

CAPÍTULO 5: ¿POR QUÉ NO?



Entré corriendo a mi casa, cogí una manzana de la nevera y subí a mi habitación, cogí el teléfono y llamé a Barbie.
-¡Barbie! Te tengo que contar, ¡ha sido genial! Ah y me tienes que dar los deberes, bah, da igual, nunca los hago. ¡Ya se aceptar cumplidos! Liam es genial, hemos…
-¡Gin! Ya, relajación por dios. Ahora cuéntamelo despacito, en orden y que yo me entere.-Dijo mi amiga cortándome.
-A ver, he ido pronto al instituto como me habías dicho. Y Liam y yo nos hemos ido al skate park, porque quería que le enseñara a bajar las escaleras. ¿Todo bien?
-Perfecto, sigue.
-Total, que no he ido al instituto en toda la mañana, supongo que te habrás dado cuenta pero bueno. Luego Liam me ha enseñado a aceptar cumplidos, por eso te ha llamado.
-¿Para qué aprendieras?
-Sí, me ha llamado guapa y yo le he dicho que no, me ha dicho, ¿te lo demuestro? Y yo le he dicho, vale, y por eso te ha llamado preguntándote si era guapa. Gracias por cierto.
-Flipo, te está tirando los tejos, y de nada. Bueno sigue.
-Y luego hemos ido al Beatties, ha cambiado un montón, hacía años que no iba. Bueno, me ha llevado a un desván que en realidad era el tejado del Beatties, y lo vamos a remodelar para hacerlo como nuestro sitio secreto. Pero cállate que se supone que no se lo puedo contar a nadie. Siéntete importante.
-Aquí hay tema pero vamos.-Dijo riendo mi amiga.
-Bueno, ¿por qué no?-Dije inconscientemente.
-Oh dios, ¿te gusta? Yo me muero.-Soltó tras carcajearse de mí.
-No tiene gracia.
-Ya lo sé idiota, ¿pero Liam? ¿En serio? Sólo le conoces desde hace dos días si llegan.
-Me da igual, es perfecto, es más, es perfectísimo.-Dije suspirando.
-Bueno, ya lo sabe ¿no? No sabes ocultar las cosas, ni mentir. Asúmelo.
-Sí que sé. Pero no se ha dado cuenta todavía, y no me gustaría que lo hiciera.
-¿Por qué?
-Porque no. Va a pensar que soy una loca obsesionada.
-Es que lo eres.
-Barbie, en serio. Le quiero y no quiero estropearlo diciéndole lo que siento.
-¿Por qué ibas a estropearlo? ¿Y si también le gustas?
-No creo que le guste, lo ha dejado muy claro esta mañana cuando he ido al instituto.
-No exageres Gin.
-“Supongo que será una broma, pero me dijo que estabas enamorada de mí. ¿Te lo puedes creer? Tú y yo, qué locura.” Esas eran sus palabras textuales.
-Oh vamos… Seguro que después de los del Beatties ha cambiado de opinión.
-O tal vez no, que es lo más probable.-Barbie se quedó callada, así que la pregunté:
-Y tú, ¿qué tal con Zayn?
-Genial, después del insti me ha acompañado a casa y hemos estado hablando y tal… ¿Sabías que dentro de cinco días cumplimos cinco meses?
-Eso es genial, ¿vas a preparar algo?
-Supongo, pero no sé qué hacer… ¿Me ayudarás no?
-Por supuesto, voy a ir pensando ideas, mañana te las llevo al instituto.
-Vale, yo te dejo que tengo que ir a comer, te quiero y gracias por ayudarme.
-Y yo a ti Barbie, chao.
Colgué a Barbie y me quedé tumbada en la cama durante un rato, con el móvil pegado al pecho.
Estaba pensando en lo que me había dicho Barbie, ¿en serio sería mejor decírselo? No, no era buena idea. ¿Y si no le gustaba? No podía arriesgarme a decírselo y quedar como una estúpida si él no me correspondía.
-Ginger, te estamos esperando.-Dijo una voz desde mi puerta. Me incorporé y mi hermano Jeff estaba allí apoyado, con los brazos cruzados, examinándome con la mirada.
-Voy.-Dejé el móvil encima de mi cama y me levanté.
-Hoy no has ido a clase.-Me dijo cuando pasaba por su lado.
-No se lo digas a mamá, o yo me chivo de lo del skate park.
-Te odio.
-Y yo a ti cariño.
Bajé las escaleras, fui a la entrada y cogí el sobre con el dinero del concurso que había ganado de mi sudadera, fui a la cocina y me senté en mi sitio en silencio.
-¿Qué tal te ha ido en el instituto Gin?-Dijo mi madre mientras servía una ración de macarrones a cada uno.
-Bien, bien…-Me metí una cucharada a la boca y seguí comiendo.
-¿Y a ti Jeff?-Dije de nuevo dirigiéndose a mi hermano.
-Nos han dado la nota del examen de Lengua…-Dijo bajando la cabeza. Seguro que había suspendido.
-¿Y bien?-Contestó mi madre levantando una ceja.
-6´75, he aprobado.-Soltó levantando de repente la cabeza y sonriendo ampliamente. Capullo.
-Genial Jeff, pero tienes que subirla.
-Mamá.-Dije sacando el sobre de debajo de la mesa y pasándoselo.- Esto es para ti.
-¿Qué es Gin?-Contestó examinando el sobre sin abrirlo.
-Es para ti, una ayuda.
Abrió el sobre y sacó el dinero, con los ojos abiertos como platos y empezó a contarlo.
-Gi…Ginger… Son 3.000 libras… ¿Cómo…?-Soltó más que estupefacta.
-Una competición de skate. La gané.-Contesté encogiéndome de brazos y sonriendo.
-No puedo, es tuyo, gástatelo en lo que quieras.-Soltó mi madre devolviéndome el dinero.
-Mamá, somos una familia, aquí ayudamos todos ¿vale? Así que coge el dinero, nos va a venir bien.
-Gracias Ginny, de verdad.-Se levantó de la silla y me dio un largo abrazo. Mi hermano Jeff tosió y dijo:
-Me parece muy bien que la abraces, pero me hace sentir que es tu favorita.
-Eres idiota Jeff, mamá nos quiere igual. Madura un poco.-Dije secamente mientras me apartaba de mi madre.
-Mi niño se pone celoso.-Soltó mi madre sonriendo.-Sabes que te quiero mucho. Y hablando de querer.-Añadió mirando el reloj de la pared-Mi jefe querrá que esté en el trabajo en veinte minutos. Tengo que irme a trabajar, lo siento mucho, os quiero.
Nos dio un beso en la mejilla a los dos, dejó su plato en el fregadero, cogió su chaqueta y salió por la puerta sin darnos tiempo a despedirnos.
-¿Vas a ir al skate park esta tarde?-Me preguntó Jeff terminándose su plato y dejándolo en el fregadero.
-No creo, tengo cosas que hacer.-Mentí. En realidad no tenía nada que hacer pero no me apetecía volver por allí si no sabía a ciencia cierta si iba a estar Liam.
-Vale.-Dijo encogiéndose de hombros.-Yo me voy a casa de Mark, así vamos directamente al skate park.
-Vale.-Terminé mi plato, recogí la mesa y subí a mi habitación tras despedirme de mi hermano.
Cogí un papel y un boli y me senté con las piernas cruzadas sobre la cama, pensando en las ideas para el aniversario de Barbie y Zayn.
Esto era ridículo, planeando un aniversario que ni siquiera era mío, me sentía estúpida. No, me sentía sola. Yo no tenía aniversarios, ni nada, nunca los había tenido. Pero era normal, ¿de verdad alguien querría salir conmigo? La chica rara, la borde, la única que no parece una muñeca perfecta,  yo.
Estaba escribiendo las ideas cuando un par de gotas cayeron sobre el folio, como dos cascadas llenas de sentimientos, de dolor. De mucho dolor.
De repente suena mi móvil, me limpio las lágrimas y me sorbo los mocos; después, contesto.
-¿Sí?
-Hola Gin, ¿qué tal?-Dijo una voz desconocida.
-¿Quién eres?
-Ah, perdón, soy Niall. ¿Te pillo ocupada o algo?-Niall, cómo no haber reconocido su adorable acento irlandés.
-No, no estoy haciendo nada. ¿Quién te dio mi teléfono?
-Barbara, se lo pedí yo. ¿Te importa?-Joder, qué confianzas se cogía este chico.
-No, no pasa nada. ¿Cómo así me has llamado?-Dije algo sorprendida.
-Era por si querías ir a dar una vuelta o algo. ¿Te apetece?
¿Mejor que estar en casa? Pensé para mí. Bueno, si salía con gente me ahorraría las lágrimas, así que le dije:
-Claro, ¿quedamos en el instituto en una media hora?
-Ni te molestes, estoy en la puerta de tu casa.
-¿Qué?-Me levanté de la cama de un salto y bajé corriendo las escaleras, abrí la puerta y, efectivamente, allí estaba Niall, con una sonrisa de oreja a oreja y el móvil en la mano.
-También me dio tu dirección.-Dijo guardándose el móvil en el bolsillo.- ¿Vamos?
-Dame…5 minutos, espera en el salón.
Abrí la puerta del todo para que pasara, le guié hasta el salón y subí a mi habitación para peinarme un poco y coger mis zapatos. Aproveché para lavarme la cara y bajé corriendo al salón.
-Ya está.-Dije mientras me calzaba mis Vans apoyada en el marco de la puerta.
-Bueno, ¿dónde quieres que vayamos?-Respondió Niall sonriente.
-Eh… No sé, pero a cualquier sitio menos el Beatties.
-¿No te gusta el Beatties? -Preguntó abriendo la puerta de mi casa y dejándome pasar.
-Sí, pero he estado esta mañana.
-Si teníamos instituto.-Niall enarcó una ceja, confuso.
-Ya, pero me he ido por ahí con Liam, quería que le enseñara cómo saltar las escaleras.
-¿Y ha aprendido?
-Soy buena profesora, por supuesto que ha aprendido.-Dije riendo.
-Podrías enseñarme también a mí.
-No gracias, no más clases por hoy.
Comenzamos a reírnos como idiotas, como mejores amigos, esos amigos que únicamente ellos saben cuál es el porqué  de sus risas.
-Bueno, ¿dónde estamos yendo?-Pregunté tras el ataque de risa que había sufrido.
-No sé, te estaba siguiendo a ti. ¿Dónde vamos?
-No sé, yo te estaba siguiendo a ti.-Me encogí de hombros y añadí:
-¿Vamos al mirador?
-¿Hay mirador?-Preguntó Niall entornando los ojos.
-Sí, ¿no lo sabías?
-¿Tengo pinta de saberlo?-Rio de nuevo.- Anda, llévame, ahora tengo curiosidad.
-Está bien, vamos irlandés.-Le dije tendiéndole la mano. Dibujó su adorable sonrisa en los labios y me dijo:
-Gracias profe.
FIN DEL CAPÍTULO 5

CAPÍTULO 4: PERDONE, PERO USTED ME ENCANTA



Llegamos al Beatties y Liam se bajó de la moto, me bajó rápidamente y prácticamente me arrastró dentro. Guau, sí que había cambiado desde la última vez que fui allí. En realidad ni me acordaba de cuándo fue la última vez, pero supongo que sería con unos siete u ocho años.
-Te dije que no lo sabías todo sobre el Beatties.-Comentó Liam viendo mi cara de asombro mientras pasábamos por las diferentes tiendas y restaurantes que había dentro.
-Hacía mucho que no pasaba por aquí.
-Ya se ve. Ven, te voy a enseñar un sitio que solo conozco yo.-Dijo mientras agarraba mi mano de nuevo y me llevaba hacia unas escaleras de emergencia.
-¿Dónde vamos?-Pregunté mientras subíamos.
-Ya lo verás.
Me mantuve en silencio durante ese corto trayecto, en el que pasamos por recovecos escondidos, a través de puertas chirriantes y oxidadas, hasta llegar a una especie de sótano lleno de cajas polvorientas, papeles y demás. En frente de nosotros había un ventanuco que alumbraba parte de la habitación. Me acerqué allí y descubrí que estábamos en el tejado del Beatties, desde donde se veía todo el barrio.
-Guau, es… ¿Cómo lo descubriste?-Pregunté asombrada sin poder dejar de mirar a través de la ventana.
-Antes me pasaba las tardes aquí, es un buen sitio para pensar y estar en silencio.
-Y para acumular cosas.-Contesté mientras me giraba hacia una caja y la abría lentamente.
-Aquí dejaron todo el material de las antiguas tiendas de aquí. Es como un almacén, pero ya nadie lo utiliza.
-Tú sí.-Cogí un marco de plata lleno de polvo de aquella caja y pasé la mano por el cristal.
-Y ahora tú también.-Sentí la respiración de Liam sobre mi cuello, lo que hizo que me estremeciera.
-¿Se lo puedo contar a alguien?-Dije tragando saliva y apretando el marco con las manos.
-Será nuestro pequeño secreto. ¿Vale?-Respondió susurrando.
-Va…Vale.-Estaba temblando, tener a Liam a esa distancia de mí, en un sitio que solo nosotros dos conocíamos, solos y prácticamente a oscuras me asustaba. Y me encanta al mismo tiempo.
-Tengo una idea.-Dijo alejándose de mí.
-¿Qué idea?-Me giré y dejé el marco encima de la caja.
-¿Y si recogemos todo esto y lo convertimos en algo más… acogedor?-Pude apreciar su sonrisa a pesar de la oscuridad del cuarto, lo que me hizo sonreír a mí también.
-Creo que primero tendríamos que limpiar todo este polvo.-Dije pasando dos dedos por encima de la ventana, haciendo que se quedaran grises, y se los enseñé.
-Buena idea. Voy a por unos trapos y un plumero.-Señaló colándose por el hueco que había como entrada a aquel lugar.
-¿Dónde los vas a coger?-Pregunté hurgando en otra caja y sacando una linterna sin pilas.
-¿En una tienda de limpieza?-Contestó mientras terminaba de colarse y desaparecía de mi vista.
Estaba eufórica, y asustada al mismo tiempo. No podía creerme que estuviera a solas con mi amor platónico en un desván, a oscuras y sin nadie que nos molestase. Me asustaba la idea y al mismo me parecía perfecto. Pero, ¿cómo reaccionaría si se volvía a acercar a mí de la forma en la que lo había hecho antes? Me había puesto a temblar, y me apuesto lo que sea a que lo había notado.
Intenté relajarme poniéndome los cascos con “Teenage Dirtbag” mientras inspeccionaba las demás cajas, repletas de objetos de plata, ropa, herramientas y todo tipo de cosas, nos vendrían muy bien para la reforma.
Agrupé todos los objetos útiles en la caja vacía más grande que encontré tras quitarles el polvo con una sábana blanca, que antes cubría un sofá viejo.
Estaba tan absorta limpiando cosas mientras escuchaba y cantaba la música a todo volumen que no me di cuenta de que Liam había vuelto y me estaba observando hasta que le escuché reírse. Me quité rápidamente los cascos y cerré la boca.
-Cantas muy bien.-Dijo sentándose en el suelo frente a mí.
-No can…-Iba a rechazar el cumplido cuando Liam levantó la ceja, así que me limité a decir “gracias” con una sonrisa tonta en la cara y seguí limpiando objetos.
-Veo que has encontrado varias cosas útiles.-Continuó cogiendo una linterna de encima de la caja.-Lástima que no tenga pilas.
-Ya, mañana las traigo.-Contesté dejando el jarrón que estaba limpiando y cogiendo una llave inglesa.
-¿Ah, que vamos a volver mañana?
-¿No quieres?
-Sí, por supuesto, pero pensaba que tú no.
-Pues ya ves…
-Bueno, voy a ir limpiando un poco el polvo de… Todo.-Dijo mirando a su alrededor.
Cada uno continuamos limpiando las cosas durante varias horas, hasta que lo dejamos todo sin una mota de polvo.
-Hacemos buen equipo.-Me dijo Liam tirando el plumero empolvado de gris y el trapo al suelo, y sentándose en el sillón viejo.
-Sí, cuando acabemos con esto va a ser genial.-Comencé a decir mientras visualizaba cómo podría quedar ese antiguo desván.- Allí. -Dije señalando una esquina.-Irá un lámpara que alumbrará todo el desván. Al lado de la ventana irá una mesita con… cosas. Y aquí, en el sofá, pondremos unos cojines y una sábana bonita por encima. Y para decorar colgaremos lucecitas redondas por el techo.-Hice una pausa y añadí.-Podríamos traer una estufa y mantas para el invierno. Por si hace frío.
-Me parece una idea fantástica Gin.-Contestó sonriente.
-Lo siento si te he aburrido, mi cerebro, que se monta sus historias y luego suelto tonterías.-Dije bajando ligeramente la cabeza.
-A mí me encantan tus tonterías. Son unas tonterías interesantes.
-Gracias.-Sonreí.-Por fin he aceptado un cumplido.
Liam se echó a reír, con esa risa tan adorable y dulce que tiene, y que hizo que me derritiera por dentro.
-Se está haciendo tarde.-Dijo tras terminar de reírse, y se levantó del sofá.-Tu hermano estará preocupado, será mejor que te lleve a casa.
-¿Mi hermano, preocupado? ¿Por quién le tomas?-Contesté riendo. Me levanté y me sacudí mis pantalones rojos.
-Anda vamos.-Liam pasó por el hueco de la entrada y yo le seguí. Salimos del desván en un abrir y cerrar de ojos y aparecimos en un Beatties más luminoso y lleno de gente.
-Espera aquí, tengo que coger una cosa.-Soltó Liam mientras me dejaba parada en frente de la salida y se iba corriendo entre la gente.
Esperé durante unos minutos y como vi que no volvía salí al aparcamiento y me apoyé en su moto. Al poco rato vi a Liam salir con una cajita en la mano y buscarme con la mirada por el aparcamiento, en cuanto me vio sonrió y vino con paso rápido hacia mí.
-Te dije que me esperaras allí.
-Estabas tardando mucho, igual te robaban la moto.-Respondí mordiéndome el labio.
-Bueno, da igual. Esto es para ti.-Continuó dándome la cajita que llevaba en la mano.
-Ohh, que majo.-Dije sonriente mientras la abría, y descubría que eran unas pilas AA para la linterna.-No hacía falta que me regalaras pilas.-Añadí poniendo cara de sorpresa.
-De nada.-Contestó encogiéndose de hombros.- Ya tenemos otro paso dado en nuestra súper reforma.
Sonreímos como niños pequeños a los que les acababan de regalar una piruleta, sin darnos cuenta, felices y sin nada que pudiera ponernos de mal humor en aquellos momentos.
-Bueno, te llevo a casa Ginger.-Dijo finalmente Liam subiéndose a la moto.
-Puedes llamarme Gin.
-Está bien, Gin.
Me senté en la moto y cuando me di cuenta ya estábamos en mi casa. Me bajé sin muchas ganas de la moto y me planté frente a Liam antes de entrar.
-Gracias por traerme. Y por lo del desván. Y las pilas. Y los cumplidos.-Sonreí tímidamente.
-De nada, gracias por las escaleras. Y la idea del desván. Y bueno, todo.
-Da nada, supongo.
Nos quedamos en silencio. ¿Y ahora que hacía? ¿Le besaba en la mejilla? ¿Me iba sin decir nada? ¿Le decía que me encantaba? Obviamente no iba a hacer lo tercero, pero me encantaría que lo supiera.
-Bueno… Nos vemos mañana, ¿no?-Dijo Liam de repente.
-Sí, claro. Y podemos ir al desván, llevo algunas cosas en la mochila y después del instituto… Podríamos ir.
-Perfecto, te veo allí.-Liam se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla, sonrió y se fue en la moto a toda velocidad.
-Me encantas…-Susurré mientras me tocaba la mejilla con la mano y sonreía como una tonta. Enamorada de él, hasta los huesos.
FIN DEL CAPÍTULO 4

viernes, 27 de septiembre de 2013

CAPÍTULO 3: LAS COSAS CAMBIAN, Y LAS PERSONAS



La melodía de “Crazy Kids” de Ke$ha me despertó a las siete de la mañana. Venía de mi móvil, así que lo cogí todavía dormida y gruñí al auricular.
-¡Gin! Tía, hoy tienes que venir pronto a clase, por favor te lo pido.-La voz de mi amiga Barbara se oía alta, tal vez demasiado para la hora que era.
-¿Por qué? Toca mates, no merece la pena.-Dije yo desperezándome y escurriéndome fuera de mis sábanas de color morado para ponerme las zapatillas.
-Ya, pero Liam me ha llamado y me ha dicho que te diga que quiere verte esta mañana antes de entrar a clase porque Jeff no le dijo a qué clase ibas. Cuanto verbo decir.-Soltó lo más rápido que pudo. Al oír “Liam” me desperté del todo, el corazón se me aceleró un poco y noté que las mejillas se me encendía. Guau, sí que me gustaba.
-Bueno Barbie, voy pronto. Adiós, tengo que ponerme guapa.
-¿Guapa por qué? Y siempre vas guapa, idiota.-Dijo riéndose al otro lado del auricular.
-Por… No sé. Quiero ir guapa.-Mentí.-Un beso Barbie, luego te veo.
Colgué rápidamente y fui hacia mi armario. ¿Qué me ponía? No quería que se notase un cambio muy radical, o Barbie me acosaría a preguntas, pero tampoco quería ir como siempre, ya la cagué bastante ayer, y hoy pensaba remediarlo aunque solo fuera un poco.
Al final me puse mis vaqueros pitillos rojo kétchup, con una camiseta con letras blancas que ni me molesté en leer, unas vans negras y un gorro rojo adornando mi pelo del mismo color. Simple, pero efectivo.
Cogí mi móvil y bajé corriendo a desayunar, aunque al final sólo tomé un café, como siempre. Cuando estaba subiendo las escaleras me encontré a mi madre bajando por ellas.
-Buenos días hija.-Dijo sonriente, no sé cómo seguía haciéndolo después de todo por lo que había pasado.
-Buenos días mami.-Respondí dándole un beso en la mejilla.
-¿Por fin te has decidido a llegar pronto al insti?
-Sí, hoy me apetece aparentar ser buena estudiante.-Ironicé.
-Buena suerte, ¿hoy tienes algún examen?-Preguntó cruzándose de brazos.
-Emmm… No.-Mentí. No tenía ni idea de os exámenes que teníamos.
-Genial, pásalo bien. Adiós Ginny.-Me dio un beso en la frente y se fue escaleras abajo, cogió su chaqueta y salió por la puerta. Hacía mucho que no me llamaba Ginny, solía decírmelo cuando era más pequeña. Recuerdo que me enfadaba cuando me llamaba así delante de más gente, me ponía de los nervios. Pero tiene gracia, ahora lo echo de menos.
Terminé de subir las escaleras y fui al baño a lavarme los dientes y la cara, peinarme y demás. Esta vez me dejé el pelo suelto, con el gorro no quedaba nada mal. Me miré como un millón de veces al espejo, y finalmente salí de casa en patinete.
Llegué más pronto que otras veces gracias a él, podía ir el doble de rápido y se podían coger atajos a través de callejuelas paralelas a las calles principales, que estaban a rebosar de gente.
Eran las ocho cuando llegué a la puerta del instituto, y allí estaba Liam, apoyado en la pared, tan guapo como siempre, más bien como ayer.
De repente giró la cabeza, me miró, sonrió y vino hacia mí. Se me aceleró el corazón de nuevo y me mordí el labio inferior, que había empezado a temblar ligeramente.
-Hola Gin.-Dijo sonriente.
-Hola Liam.
-Pensaba que no ibas a venir. Barbara me ha dicho que odias levantarte pronto, y mucho más venir al instituto.
-Ya… Bueno, me ha dicho que… Que querías verme y eso. Pensé que era importante o algo. No sé.
Liam se rio, y eso hizo que me pusiera más nerviosa de lo que estaba. Me estaba matando, quería saber de qué se trataba.
-Ginger… Ayer tu hermano me dijo algo que me dejó algo… Descolocado.
-¿Qué te dijo?-Noté como mis mejillas se volvían rojas, dios, qué vergüenza.
-No tienes que ponerte roja a no ser que quieras que tu cara vaya a juego con tus pantalones.-Dijo sonriente.
-¿Qué te dijo Liam?-Insistí poniéndome una mano en la mejilla.
-Bueno, supongo que será una broma, pero me dijo que estabas enamorada de mí. ¿Te lo puedes creer? Tú y yo, qué locura.
En ese momento me rompí por dentro, ¿tan malo se lo imaginaba? Sonreí lo mejor que pude y dije:
-Sí, qué locura…
Apoyé todo el peso de mi cuerpo sobre una pierna y me crucé de brazos. ¿Por qué tenía que ser tan perfecto y yo tan… yo? No era justo.
-Tengo una idea.-Dijo repentinamente Liam, que me estaba mirando fijamente a los ojos.
-¿Cuál?-Dije nerviosa.
-Vamos a ir al skate park, y me vas a enseñar a saltar esas escaleras.
-Nunca pensé que diría esto pero… Tenemos clase.
-¿Desde cuándo te importa que haya clase? No te conozco muy bien, desde ayer en realidad, pero por lo que me han contado…-Dijo inclinando la cabeza.
-Tienes razón. Vamos.-Cogí el patinete con la mano y tiré mi mochila sobre unos arbustos para esconderla hasta que volviésemos.
-Por cierto, bonita camiseta.-Dijo señalándome con el dedo.
Miré hacia mi camiseta y leí lo que ponía: Perfect Boys Only Exists In Books. Qué error. Él era perfecto, aunque no lo supiera. Me limité a sonreír y dije:
-Gracias. Me pareció un buen mensaje.
-Lo es.-Contestó asintiendo con la cabeza.-Será mejor que nos vayamos, a este paso van a pillarnos si no salimos de aquí.
-Pues será mejor que corramos, porque van a dar las ocho y media.-Dije enseñándole mi reloj.
-Vamos.-Me cogió de la mano y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Me llevó detrás del instituto, donde había un montón de coches y motos aparcadas. Sacó unas llaves del bolsillo de su pantalón y se dirigió a una moto negra algo vieja. Encima tenía moto, eso sí que era un chico de matrícula.
Liam me lanzó un casco, el único que había, y se subió a la moto.
-No voy a llevar casco si tú no lo llevas.-Dije pasándoselo de nuevo.
-¿Te crees que voy a dejar que te subas sin protección?-Me lo lanzó de nuevo.
-¿Te crees que me lo voy a poner si tú no llevas?-Se lo pasé otra vez.
-Cabezota.
-Lo sé. Además, ya llevo un gorro, no quiero que se me estropee el pelo.-Dije atizándome un mechón.
Liam rodó los ojos y dejó el casco en sus piernas, luego me hizo un gesto y me subí a la moto.
-Puedes agarrarte si tienes miedo.-Dijo Liam mientras arrancaba y salía del aparcamiento a toda velocidad.
Me agarré a la parte de atrás del asiento, pero la velocidad me obligó a agarrarme a su espalda. Le abracé lo más fuerte que pude y apoyé mi cabeza sobre él. Era una sensación agradable, podría pasarme así la vida entera si me dejasen. En unos cinco minutos llegamos al parque, paró la moto en una esquina y me dijo:
-Ya puedes soltarte.
-¿Te molesta?-Dije aflojando mis brazos, pero sin soltarlos del todo.
-No, pero no se puede patinar con una lapa pegada a la espalda.
-Gracias por el piropo.-Le solté, y me bajé de la moto, cogiendo primero el skate de mis piernas.
-De nada guapa.
Se me puso la piel de gallina, a sabiendas de que no lo decía en serio. Ese comentario hizo que se me dibujara la estúpida sonrisa de enamorada de ayer. Hasta hacía unas veinticuatro horas no me imaginaba que iba a estar tan enamorada de un chico al que no conocía. Un chico perfecto y sexy al que no conocía. Increíble.
-Señorita “me-meto-en-mis-pensamientos-y-paso-del-mundo”.-Dijo Liam.- ¿Te importa dejar de empanarte y enseñarme a hacer lo que tú hiciste ayer? Graciaas.
-Idiota.-Resoplé, aparentando indiferencia pero con unas ganas de lanzarme a por él que no podía con ellas.
-Sí, soy idiota, y este idiota quiere que le enseñes.
Cogió su monopatín y me agarró del brazo, llevándome hasta las escaleras.
-Ahora.-Dijo dejando el patín en el suelo.-Dime cómo lo hiciste.
-¿Saltando?-Dije sarcásticamente.-Ahora en serio, no sé cómo lo hice, ni siquiera abrí los ojos en el momento del salto.
Liam se cruzó de brazos, haciendo que se le marcaran los bíceps más aún, y mi temperatura corporal subiera, incluidas mis mejillas, más rojas que un tomate cherry.
-Te pido por favor que dejes de ponerte roja, me estresas, y estás adorable, pero me estresas.-Dijo Liam escrutándome con sus enormes ojos color chocolate.
-Si me dices que estoy adorable solo consigues que me ponga más roja. No sé aceptar cumplidos.-Dije bajando la cabeza.
-Y yo no sé saltar escaleras, si tú me enseñas yo te enseño.
-Eres un pesado.
-Y no dejaré de serlo hasta que me enseñes.
-¿Cómo quieres que te enseñe algo que ni yo sé hacer, listísimo?-Pregunté enarcando una ceja. Él sí que estaba estresando.
-Está bien. ¿Te puedo sobornar?
-¿Hablas en serio?
-¿Crees que no?
-Increíble. No, no puedes sobornarme.-Bufé.
-Que difícil eres chica.-Chasqueó la lengua como hizo ayer de camino a casa.
-Puedo intentarlo.-Dije al fin.-Pero no te prometo nada.
A Liam se le iluminó la cara, cogió su patín sonriente y dijo:
-Y bien. ¿Qué tengo que hacer?
-Procurar no hacerte mucho daño. Es un consejo.-Dije respondiendo a su perfecta y adorable sonrisa.
Estuvimos toda la mañana intentando repetir el salto, sin mucho éxito la verdad, cuando por fin nos salió tras miles de caídas, tropezones e intentos desesperados. Exhaustos, nos sentamos al final de las escaleras y comenzamos a hablar.
-Te dije que lo sabías hacer.
-Liam, me he caído unas cien veces. Eso no es saber hacerlo.-Dije mirando para otro lado.
-No sabes aceptar cumplidos.
-Lo sé, es difícil cuando hace unos días la gente te llamaba zorra, ¿sabes?-Dije reprimiendo unas lágrimas.
-Lo…Lo siento.-Dijo Liam acercándose a mí.-No quería, yo, bueno… No lo sabía.
-No tienes la culpa.-Dije enjuagándome una lágrima antes de que Liam la viera.
-Soy un bocazas.
-Lo eres, pero no pasa nada.-Solté tratando de hacerle sentir algo mejor.
-Me lo tomaré como un cumplido.
-Era un cumplido.
Liam se me quedó mirando unos momentos, haciéndome sentir algo incómoda y dijo:
-¿Cómo podían meterse contigo? Me refiero a que… Bueno, ya sabes…Eres genial y preciosa.
-¿Qué?-Dije sorprendida, ¿me había llamado genial? Mejor aún ¿preciosa? No sé cómo no me salió una sonrisa estúpida en la cara al oír eso. Pero no. Sólo lo decía para hacerte sentir mejor, no lo siente en realidad.
-Que eso. Que eres preciosa y genial.-Repitió sonriente. Ah, pues sí lo decía en serio.
-No… No lo soy. Lo sabes de sobra Liam.
-Sí lo eres. Acepta mis cumplidos de una vez. En serio.
-No sé aceptar cumplidos, tú mismo lo dijiste antes- Respondí colocándome un mechón de pelo detrás de la oreja.
-Tienes que aprender.-Contestó mirándome a los ojos.-Y yo te voy a enseñar. Guapa.
-¿Cómo?
-Que eres guapa.
-No lo soy.-Dije mordiéndome el labio.
-Sí lo eres, y más aún cuando te muerdes el labio.
-Que no.
-Acepta el cumplido.
Esto era completamente estúpido, pero estaba feliz, me estaba llamando guapa a la cara, aunque seguramente fuera mentira.
-No voy a aceptar el cumplido porque no es verdad.
-Sí lo es. Te lo voy a demostrar.-Sacó el móvil del bolsillo y marcó un número.
-¿Barbara?-Soltó en el auricular.
¿Estaba llamando a Barbie? No me lo creía. Me hizo un gesto para que me acercara al auricular y escuchara la conversación.
-Hola Liam.-Dijo Barbie al otro lado del teléfono.
-¿A que Ginger es guapa?-Soltó con una sonrisa de oreja a oreja.
-Sí, muchísimo, siempre lo digo pero no me hace ni puñetero caso.
-Vale gracias, adiós.
Y colgó, luego guardó de nuevo el móvil y me dijo enarcando una ceja:
-¿Ves? Eres guapa. Ahora puedes aceptar el cumplido.
-¿Gracias?-Dije encogiéndome de hombros.
-Vamos mejorando.
-Yupi.-Liam sonrió ante ese comentario y añadí:
-Era una ironía. ¿Vamos yendo al insti?
-¿Para qué quieres ir allí?
-No sé, ¿para recoger a mi hermano? Vamos, digo yo.
-Tu hermano puede ir solito a casa.-Contestó poniéndose de pie y ofreciéndome su mano.-Vamos a comer por ahí, te tengo que enseñar un sitio.
-¿Qué sitio?-Respondí cogiendo su mano para que me levantara.
-El Beatties. Han abierto un “restaurante” nuevo dentro.
-Sé dónde está el Beatties, no estoy tan desinformada.
-Bueno, seguro que no lo conoces todo sobre él.-Respondió subiéndose a la moto y guiñándome un ojo. Me subí y abracé su espalda, esta vez con total confianza, mientras él arrancaba la moto sin prisas y salíamos del skate park.
-Oye Liam.-Dije a mitad de camino.
-¿Sí Gin?
-Gracias. Ahora ya sé aceptar cumplidos.-Sonreí.
-De nada. Ahora ya sé bajar escaleras.
Apoyé de nuevo mi cabeza sobre él y pensé en todo lo que había pasado en las últimas horas. Parecía que al fin las cosas cambiaban, y sentía que también yo misma.
FIN DEL CAPÍTULO 3